Inicio

  • Enterrad a los muertos, de Louise Penny (2010)

    Enterrad a los muertos, de Louise Penny (2010)

    Armand Gamache está de baja. Nos encontramos en el duro invierno en Quebec y nuestro protagonista pasa sus días con su antiguo jefe — y sin embargo amigo — Émile Comeau, y junto a su perro Henri. Pasean, comen y charlan ante un buen fuego. Gamache visita a menudo la Sociedad Literaria e Histórica, un centro de investigación sobre la historia de Quebec plagado de libros antiguos. Todo resultaría idílico si el libro no arrancase con un capítulo cargado de adrenalina en el que podemos vislumbrar que una acción policial dirigida por el propio Gamache no ha salido según lo previsto.

    En Enterrad a los muertos Louise Penny entrelaza tres tramas que se irán desarrollando a lo largo de la novela. En primer lugar, un asesinato acontecido en el sótano de la Sociedad Literaria e Histórica. En segundo lugar, un repaso exhaustivo de un misterio del pasado (de hecho, una investigación ya abordada por la autora en una obra anterior). Y en tercer lugar, el caso que le ha obligado a coger la baja.

    A pesar de que en un principio el cadáver hallado en la Sociedad Literaria e Histórica parece que vaya a ser el centro del libro, a medida que se suceden los capítulos descubriremos que las otras dos tramas adquieren casi tanto peso como la primera, o incluso más. Los fantasmas del protagonista serán cruciales para el desarrollo de la novela, y le visitarán de forma tan vívida que tendremos que hacer un esfuerzo para saber cuándo nos encontramos en el momento actual y cuando la mente de Gamache nos hace viajar al pasado.

    Penny no nos subestima y no hace concesiones al lector: debemos permanecer atentos porque el cambio de escenario no se muestra con ningún salto de línea, ni a través de párrafos diferenciados. Encontraremos una frase que transcurre en el momento presente de la acción, y en la frase siguiente viajaremos al pasado. En realidad, es así como funciona nuestro cerebro, no hay ruptura. Los pensamientos vienen y van, y ese vaivén mental consigue mostrarlo a la perfección.

    Gamache es todo lo contrario de lo que la tradición de la novela negra nos ha enseñado que debe ser un inspector de policía. Estamos ante un hombre familiar, que ama a su esposa e hijos, que trata a todas las personas con las mismas dosis de educación y de respeto, que valora y tiene en cuenta las ideas de sus subordinados, que pide pero rara vez ordena. Alguien con quien charlar y con quien compartir. Alguien en quien confiar. Todo esto lo percibe el lector a través aquellos que rodean a Gamache: cómo se dirigen a él, cómo le hablan, cómo le respetan. No es un personaje temido, pero es respetado y admirado. Y es la clase de persona que no cree merecer dicha admiración, que se siente intimidado e incluso molesto cuando se convierte en el centro de las miradas.

    Que en esta obra se revise un caso anterior ya cerrado sirve para dotar a Gamache de ese carácter tan humano que Penny quiere darle: nadie es infalible y en ocasiones las evidencias nos conducen a lugares equivocados. Lo más sabio y sensato es revisar pista por pista cuando surge la duda, porque un culpable podría salir impune y un inocente pudrirse en la cárcel. Por algo sus cuatro máximas son: Lo siento. Me he equivocado. Necesito ayuda. No lo sé.

    Ciudad de Quebec

    Todo parece indicar que lo más reseñable de las novelas de Penny se encuentra en esos bucólicos escenarios, en esas ubicaciones rurales con paisajes idílicos. Sin embargo, creo que la verdadera magia se encuentra en los personajes. Buena muestra de ello es el propio Gamache, pero también aquellos extraños y peculiares seres con los que se irá encontrando por el camino. Su elenco de secundarios no se quedan atrás respecto a los protagonistas, y ellos son los que aportan colorido a la escena y los que nos permiten hacernos una idea de cómo piensan y viven los habitantes de Quebec.

    Enterrad a los muertos es una de esas novelas en las que la meta no importa en absoluto: lo que merece la pena es el viaje. Eso no quiere decir que Louise Penny no sepa mantener ni la intriga ni el interés, todo lo contrario. Pero su objetivo es construir personajes de los que enamorarse, fragmentos que recordar, paisajes que tomen forma en nuestra mente, y que disfrutemos de cada barra de pan, de cada taza de chocolate, de cada charla, de cada capítulo. La autora se recrea en cada uno de esos momentos. No importa cómo ni cuando atrape al culpable, a quien quiere atrapar en realidad es al lector. Y hacerlo además proporcionando un deleite narrativo y estético.

    Aquellos a los que os atraiga la novela negra / de misterio / policíaca, esta historia os resultará más que satisfactoria. Si sois de esa clase de lectores que disfrutáis al acercaros al género de manera ocasional, esta es vuestra autora.

    Título: Enterrad a los muertos (Bury your dead).
    Autor: Louise Penny.
    Traductor: Maia Figueroa Evans.
    Editorial: Salamandra Black (2016)
    Año de publicación: 2010.
    ISBN: 9788416237128.
    Páginas: 480.
    Precio: 20€
    Ficha del libro en Salamandra: http://salamandra.info/libro/enterrad-muertos
  • M. G. Eberhart, decana de la novela de misterio norteamericana (1899-1996)

    M. G. Eberhart, decana de la novela de misterio norteamericana (1899-1996)

    A pesar de que existen muchos artículos en los que se debate acerca de si fue Poe, Dickens, Collins o incluso Balzac el padre de la novela de detectives, menos se suele hablar de las autoras que abordaron el género en sus comienzos. Fuera de Dorothy L. Sayers, Ngaio Marsh o Margery Allingham poco se conoce. Aquellos que consideran a Mary Roberts Rinehart como una de las pioneras del género en Estados Unidos, reconocen a su vez a M. G. Eberhart como la consolidadora, como la heredera de la propia Rinehart. La primera escribió hasta los años 40, mientras que la segunda comenzó en 1923, momento en el cual acababa de arrancar la Golden Age en Gran Bretaña, pero en el cual Estados Unidos aún estaba en pañales.

    Mignonette Good nació un 6 de Julio de 1899 en Lincoln, Nebraska. Desde pequeña fue una lectora voraz, e hizo sus primeros pinitos como escritora desde muy temprana edad. Desde 1917 a 1920 acudió a la Universidad Wesleyan de Nebraska, pero no llegó a completar sus estudios. En 1923 contrajo matrimonio con Alanson Clyde Eberhart, y tan solo unos días después de contraer matrimonio comenzó a escribir relatos. En 1929 publicó su primera novela The Patient in Room 18, que nos presenta a la que fue uno de sus personajes más conocidos, la enfermera Sarah Keate. Las creaciones de Sarah Keate y de Susan Dare fueron las que alcanzaron mayor popularidad, y escribió varias obras sobre ellas entre 1930 y 1950.

    Imagen de la adaptación a la gran pantalla de ‘The patient in room 18

    Cincuenta y nueve fue el número total de novelas publicadas, al que hay que sumar un buen número de relatos. Su obra ha sido traducida a dieciséis idiomas y se han realizado adaptaciones para la radio, la televisión y el cine. Quizá una de las más populares es precisamente la homóloga adaptación de su primer libro, The Patient in Room 18. Durante años fue una viajera incansable, y buena parte de esa experiencia la utilizó en sus obras, desde los trayectos de un lugar a otro, a las ambientaciones en distintos lugares. A pesar de ello, su ciudad predilecta para ubicar la trama de sus historias siempre fue Chicago, lugar en el que pasó gran parte de su vida.

    Eberhart se encuentra aún en la tradición anclada al romanticismo que utilizaba este elemento como uno de los hilos conductores de sus libros de misterio. Solía utilizar personajes de clase alta para sus intrigas y el realismo que trajo el hardboiled quedaba lejos aún. Pero eso no implica que sus tramas sean peores o de menor calidad. Su originalidad reside en los convincentes estudios psicológicos que realizaba en sus novelas, ahondando especialmente en la personalidad de sus heroínas, y gracias a ello alcanzó una enorme popularidad en la época.

    M. G. Eberhart «asesinando» a su editora Lee Wright (1960).

    Son varios los que afirman que su obra podría dividirse en dos vertientes. En primer lugar, los romances: historias basadas en que la protagonista está casada con el hombre equivocado, y a raíz de ahí surge algún tipo de intriga o de acontecimiento sobre el que se sucede el misterio. La biografía sobre la autora titulada America’s Agatha Christie sugiere que esta temática estaba fuertemente influenciada por sus problemas y sentimientos hacia el Señor Eberhart, su primer marido con el que se casó dos veces en distintos momentos de su vida. La segunda vertiente serían las novelas propiamente de investigación. Sus protagonistas Sarah Keate y Susan Dare serán quienes actúen más como narradoras que como investigadoras, ya que la trama se desarrolla y viviremos su desenlace más que su resolución. A Keate y a Dare podríamos denominarlas como detectives aficionadas, pero sigue pensando mucho sobre esos personajes la realidad históricas de las mujeres de la época.

    Eberhart no solo alcanzó fama y un elevado número de ventas de sus libros, sino que también fue condecorada con varios reconocimientos en sus 70 años de carrera. El primero de ellos, el Scortland Yard Prize en 1931 por su segunda novela While the Patient Slept, dotado con la cantidad de 5000$. También recibió el Mystery Writers of America Grand Master Award en 1970 y el Malice Domestic Lifetime Achievement Award en 1994. Fue presidenta del Mystery Writers of America en 1977. Eberhart murió a la edad de 97 años el 8 de Octubre de 1996 en Greenwich, Connecticut.

  • Asesinato en Charlton Crescent, de Annie Haynes #InspectorFurnival2 (1926)

    Asesinato en Charlton Crescent, de Annie Haynes #InspectorFurnival2 (1926)

    Lady Anne Daventry llevaba una existencia tranquila y retirada en Charlton Crescent hasta que ha empezado a sospechar que alguien quiere acabar con su vida. Un día descubre que en su cajita de píldoras tiene una más de las que debería haber. Podría parecer algo normal, un despiste lo tiene cualquiera. Pero envía a analizar las pastillas y resulta que una de ellas podría acabar con una docena de personas. Con cierto miedo en el cuerpo, otro día siente un sabor extraño en su vaso de leche diario. Cuando accidentalmente su gata también bebe del vaso y se pone enferma sabe que el peligro es real y que debe tomar todas las precauciones que estén al alcance de su mano.

    Por ello, contacta con la agencia de detectives Wilkins y Alleyn, y uno de los socios accederá a hacerse pasar por el secretario personal de Lady Daventry para vigilar de cerca los pasos de todos los que la rodean. Sin embargo, todas las precauciones tomadas finalmente no han servido para nada: Anne Daventry es asesinada con un puñal. La acción ha sido llevada a cabo con rapidez. Lady Daventry, junto a cuatro de sus parientes más directos y su nuevo secretario, toma el té una tarde. La presencia de un extraño rostro en la ventana les alerta a todos ellos,y corren hacia la ventana. Sin embargo, cuando se dan la vuelta tras el sobresalto, la anciana señora Daventry está agonizando y viviendo los últimos segundos de su vida.

    Para investigar el asesinato recurrirán al Inspector Furnival, más conocido como El Hurón por su astucia. A partir de ese momento comenzarán las pesquisas para averiguar quién saldría más beneficiado con la muerte de la anciana y quién pudo llevar a cabo este crimen a sangre fría. A pesar de ser tan solo cinco los ocupantes de la habitación donde se ha cometido el crimen veremos cómo no es tan sencillo dar con el culpable.

    Aunque que el final no ha terminado de convencerme del todo, he de reconocer que Haynes era magnífica manteniendo la intriga y el interés del lector. Para ello, recurre a varias líneas de investigación aumentando la emoción y los misterios por resolver. Por un lado, la desaparición de las perlas de Lady Daventry, robo que es descubierto por la propia señora momentos antes de su muerte. Por otro, el asesinato de la anciana. Y por último, más avanzada la trama, la desaparición de uno de los personajes de la novela.

    Twiggy con un cloche, tipo de sombrero citado en la novela.

    El guiño a Sherlock Holmes es desvelado por la propia autora cuando el secretario de Anne Daventry es requerido por Furnival como si de un Watson se tratase. Cuatro ojos siempre ven mejor que dos y el recurso de analizar los hechos entre los dos como era tan habitual con los personajes de Conan Doyle está demostrado que funciona. Por algo ha sido tan repetido a lo largo de la historia de la literatura.

    A pesar de que he leído decenas de historias de misterio ambientadas en esta época y con una trama muy similar, por algún motivo no había reflexionado hasta ahora que se trata de novelas de la época de entreguerras. En esta, ese particular es citado y juega un importante papel en la historia, y sorprende observar lo tradicionales que seguían siendo algunas de las familias más adineradas todavía en los años 20-30. A veces los compartimentos de la Historia parecen muy estancos y da la sensación que, tras la Revolución Industrial y el surgimiento de la burguesía, estas tradicionales familias que vivían tan solo de las herencias recibidas de sus antepasados se habían extinguido. Sin embargo, en las obras de Haynes, de Margery Allingham y de Agatha Christie, entre otras, el tema del asesinato para cobrar una herencia es uno de los motivos más populares para cometer un crimen.

    Al hilo de este particular sobre la sociedad londinense, la obra muestra otro par de momentos en los que podemos ver la rígida compartimentación social. Soames, el mayordomo, cuenta cómo es hijo de mayordomo y de criada, y su intención es también la de envejecer junto a una de las sirvientas que aparecen en la narración. Aunque de que este tipo de sirvientes en ocasiones eran casi un miembro más de la familia, solo hay que observar la herencia que se repartían entre los consanguíneos (aunque a veces no les soportasen) y los sirvientes, personas que estaban junto a ellos día tras día, y que en ocasiones tan solo recibían una mísera asignación que no les permitía retirarse.

    Asesinato en Charlton Crecent es una buena novela de intriga. Como siempre advierto en estos casos, hay que leerla con la mirada de un lector de los años 20. La confianza ciega en el honor y en la sinceridad de los personajes por pertenecer a la nobleza hoy en día resulta extraña, pero era lo habitual en las historias de esa época. Los métodos empleados por Furnival resultan correctos, y la introducción de análisis de huellas dactilares, de pisadas o de microscopios para analizar tejidos le dan una modernidad a la trama que incluso sorprende. No todo el peso del caso recae en el método deductivo, y la recopilación y seguimiento de pistas es muy exhaustivo. En ocasiones se tiene la sensación de que cuando una novela no ha perdurado en el tiempo es debido a que no poseía la suficiente calidad, pero las recuperaciones que se están llevando en los últimos años nos están demostrando que no es así. Debemos estar muy agradecidos del trabajo de editoriales como dÉpoca, que selecciona y recupera libros magníficos que por desgracia han permanecido en el olvido. Incluso, que ni habían llegado a ser traducidas al castellano, como es el caso de los libros de Annie Haynes.

    *Como siempre, merece especial mención la magnífica introducción de Juan Mari Barasorda, que nos ayuda a conocer un poco más a esta desconocida autora de la que se sabe tan poco hasta el punto de no haberse conservado ningún retrato suyo.

    Título: Asesinato en Charlton Crecent (The House in Charlton Crescent). 
    Autor: Annie Haynes. 
    Traductor:Rosa Sahuquillo y Susanna González. 
    Año de publicación: 1926.
    Editorial: dÉpoca (2017). 
    ISBN: 9788494687525 
    Páginas: 270. 
    Precio: 18,90€. 
  • Un cadáver en la calle, de Elisabeth Sanxay Holding (1943)

    Un cadáver en la calle, de Elisabeth Sanxay Holding (1943)

    La viuda señora Herriot acude a recoger a su hermana al puerto de Nueva York. Llevan 25 años sin verse, desde que recién casada Madge partió para Francia con su marido. Tan solo se tienen ya la una a la otra en el mundo, y los nervios de la señora Herriot son notables. 25 años son muchos, e incluso teme no reconocerla. La señora Belleforte baja del barco, ambas se abrazan… y desde el primer momento descubrimos las diferencias que existen entre ambas. Sharley Herriot es una mujer tranquila, sosegada, una ama de su casa, una mujer a la que no le gustan las grandes emociones. Madge Belleforte es todo lo contrario: vitalista, con una enorme energía, con ganas de reunirse con amigos y de divertirse en la Gran Manzana.

    Después de que Madge convence a su hermana de que paren a tomar unos combinados antes de partir hacia la casa de Sharley en las afueras, finalmente llegan a la mansión. Madge se instala, sube un rato a descansar a su habitación. Pero cuando llega la hora de la cena descubren que Madge está en la calle. Concretamente tirada sobre el pavimento. Muerta.

    Sharley está horrorizada. El cuerpo de su hermana tirado en el suelo, con la posibilidad de que indiscretas miradas puedan observarlo. El doctor Filson trata de tranquilizarla, pero Sharley tan solo quiere llevarse a Madge dentro de la casa, tumbarla en la cama, dejar de verla en el empedrado de la calle como si fuese un despojo. Filson trata de hacerla entrar en razón, no deben tocar el cuerpo, es lo que indica la ley. Finalmente llega la policía y pregunta a Sharley si reconoce a esa mujer. Y la señora Herriot contesta que no, que no la había visto en su vida. Los sirvientes de la familia escuchan lo que ha contestado, y para tratar de protegerla todos responden negativamente ante la pregunta de si saben de quién se trata. ¿Qué está pasando? ¿Por qué no ha contado la verdad y se niega a identificar el cadáver de su hermana?

    Este es tan solo el comienzo de una serie de acontecimientos de lo más inverosímiles. Sin embargo, hasta pocas páginas cerca del final, la novela funciona. Los motivos que Sharley Herriot alega para no confesar la verdad, resultan creíbles. Y la disparatada trama que viene a continuación tratando de suplantar la identidad de Madge Belleforte con su sobrina, resulta convincente.

    Algunas de las portadas clásicas de «The old battle ax»

    Creo que uno de los fallos que le he encontrado es la aparición de fuerzas del orden en ella. En las novelas de Sanxay Holding es común que sean los propios protagonistas los que llevan las riendas de la investigación y que la policía no suela aparecer involucrada. Quizá cuando ya está resuelto el misterio, al final de la obra. Pero no antes. La introducción de un agente en escena entorpece un tanto la fluidez, porque está claro que la autora no se documentó previamente acerca de los procedimientos policiales.

    En cualquier caso, el desenlace creo que hace que la historia se desinfle por completo en el último capítulo. Creo que fue un intento loable de tratar de escribir una novela más procedimental, pero lo que de verdad le funciona es la parte inicial en la que ahonda en la psicología de los personajes. En su forma de pensar, de reaccionar, de sentir. Y es que precisamente ahí radica una de las mejores partes de esta obra. Sharley siempre ha sido una de esas mujeres que han requerido de la opinión de un hombre para tomar las decisiones relevantes de su vida. Nunca ha tomado las riendas de su destino, y toda la serie de acontecimientos que se suceden en el libro harán que por primera vez Sharley se sienta viva. Muy asustada, pero viva.

    Un cadáver en la calle no es una mala novela, pero desde luego no alcanza la calidad de La pared vacía o de Miasma. Este libro es casi imposible de encontrar en castellano. Tanto, que el ejemplar que yo he podido leer ni siquiera es mío. (Gracias, Juan Mari Barasorda por el préstamo).

    Título: Un cadáver en la calle (The old battle-ax).
    Autor: Elisabeth Sanxay Holding.
    Traductor: H. G. Granch
    Editorial: Molino (1949)
    Año de publicación: 1943.
    Páginas: 79.
  • La pared vacía, de Elisabeth Sanxay Holding (1947)

    La pared vacía, de Elisabeth Sanxay Holding (1947)

    Lucia Holley lleva una vida que a primera vista podría parecer acomodada. Vive en una buena casa, con dos hijos bajo su responsabilidad y la compañía de su padre para hacerle la vida más llevadera. Incluso cuenta con la ayuda de Sybil, una empleada del hogar que le ayuda tanto en la compra como en las tareas del hogar. Sin embargo, la vida de Lucia está vacía. Nos encontramos en pleno desarrollo de la II Guerra Mundial. El marido de Lucia, Tom, se encuentra luchando por su país en algún lugar del pacífico. Y el único contacto que Lucia mantiene con él desde hace tres años es a través de insulsas y descafeinadas cartas. Quizá lo más emocionante de la vida de Lucia sea la rebeldía de su hija Bee. Ha comenzado a salir con un hombre mucho mayor que ella que además está casado con otra mujer. Pero el hecho de que el señor Darby sea alguien relevante en el mundo del arte hace que Bee se mantenga ciega a todo lo malo que parece traer esta relación.

    Lucia prohibe a su hija que siga viendo a este hombre, y una noche el propio Ted Darby se planta en la casa de la familia Holley. Bee le ha llamado para poder explicarle en persona que su madre le prohibe volver a verle, pero Lucia se niega incluso a que le dé ningún tipo de explicación. Tras una fuerte discusión entre madre e hija, el padre de Lucia sale a explicarle al situación a Ted. Trata de dejarle todo tan claro que incluso le propina un empujón que acaba con los huesos de Darby en las aguas poco profundas del muelle cercano a la casa.

    A la mañana siguiente Lucia se levanta temprano como cada día para coger una de sus barcas, remar unos cuantos metros y nadar en mar abierto. Sin embargo, en la lancha motora descubre un hombre tendido boca abajo. Sí. Se trata de Ted Darby. Y está muerto.

    La mente de Lucia trabaja a toda velocidad. El empujón que su padre le dio a Darby debió hacerle caer en la lancha, y Ted tuvo la mala suerte de dar con su garganta contra el ancla. No puede dejar que la policía crea que se trata de un asesinato intencionado, y que su anciano padre termine sus días entre rejas. Así que decide coger la lancha y deshacerse del cadáver. Todo parece haber tenido una rápida y efectiva solución hasta que los amigos de Darby empiezan a remover el asunto tras notar la desaparición de su amigo. Y para colmo de males, unas comprometedoras cartas de amor entre Darby y Bee entrarán en juego.

    Después de contaros todo esto, ¿qué pensaríais si os dijese que no estáis ante una novela negra? Sí, tenemos un muerto. Sí, tenemos una búsqueda de dicho muerto. Y un chantaje. Y mentiras y ocultación de la verdad. Sin embargo, esta novela no va sobre nada de esto. Lucia es una mujer que en su momento escogió el camino más sencillo. Sus sueños eran fáciles de alcanzar, y consiguió cumplirlos en poco tiempo. Conoció a un hombre que la hacía feliz, se casó con él, se fueron a vivir a una preciosa casa y dio a luz a dos hijos. Hemos llegado a la meta. Sin embargo, su marido es llamado a filas y ella debe quedarse sola para cuidar de su familia. Su padre se instala con ellos para hacerle las cosas más fáciles, pero eso también implica que debe cuidar de él. Debe seguir con su vida mientras su marido se juega la vida cada día, mantener la estabilidad emocional de la familia, alimentarlos con lo que permiten las cartillas de racionamiento y los huertos de la victoria, y todo ello hacerlo con una sonrisa en la cara porque debe ser una madre y ama de casa perfecta.

    DATO CURIOSO: Los denominados «huertos de la victoria» nacieron en 1917 como «Jardines de Guerra» para abastecer a las familias de los países implicados en la I Guerra Mundial. En la II Guerra Mundial fue cuando adoptaron el nombre de «Huertos de la Victoria» debido a las campañas propagandísticas en las que instaban a las familias a plantar sus propias verduras con frases como «Jardineros de la guerra para la victoria: Cultiva vitaminas en la puerta de tu cocina» o «Plante las semillas de la Victoria: Cultive sus propios vegetales». Gracias a esta iniciativa el 40% del consumo de vegetales provenía de este tipo de huertos y se salvó de la hambruna a más de 20 millones de hogares tan solo en EE.UU.

    La narración en tercera persona combinada con diálogos interiores en primera nos muestra la realidad de Lucia y de lo que implicaba ser una mujer en los años 40. Las cartas que escribe a su marido no pueden ser íntimas porque tanto las que él le escribe a ella, como las que ella le escribe a él, deben pasar un filtro y una censura, y ninguno podía expresarse con libertad. La relación con sus hijos es complicada, entre la rebeldía de su hija y el miedo que empieza a crecer en su hijo de ser llamado a filas. Y entre este caos en su vida, las reflexiones que encontramos en cada página de lo que supone ser mujer en esa época son impactantes y denotan una valentía increíble.

    «¿Por qué se dice ‘ama de casa’? ¿Cómo me llamaría si viviéramos en un hotel? Nadie escribe nunca ‘esposa’, ni siquiera ‘madre’. Por lo visto, si no tienes un empleo o no tienes una casa, no eres nada. Ojalá fuera otra cosa. Además de ama de casa, quiero decir. Ojalá fuera modista, por ejemplo. Los niños me valorarían mucho más si fuera modista. Y puede que Tom también.»

    Siempre se afirma que la novela negra es la novela de denuncia social por excelencia. Y si atendemos a la etiqueta de novela negra que se le ha dado, se cumple esta premisa. La trama de intriga es la que en principio puede resultar más llamativa para seguir leyendo, pero a las pocas páginas descubriréis que es tan solo una excusa y que donde se encuentra la esencia de la novela es precisamente en el interior de Lucia. En su forma de pensar y de actuar. En su fuerza. Tiene muchos puntos en común con lo que nos transmite Virgina Woolf en Una habitación propia acerca del espacio que nos ha sido robado a las mujeres durante siglos, esa falta de privacidad y ese reclamo de nuestra atención por cualquier cosa que no fuésemos nosotras mismas. En La pared vacía hay una escena en la que Lucia trata de buscar un momento de intimidad a solas, y la dificultad que eso entraña, que resulta por completo desolador.

    The Reckless Moment (1949)

    Como no podía ser de otra manera, La pared vacía cuenta con algunas adaptaciones a la gran pantalla. La primera de ellas en 1949 de la mano de Max Ophüls como director (Carta de una desconocida, Atrapados), y de Henry Garson y Robert Soderberg como guionistas. Aunque como película funciona y como adaptación no está del todo mal, no es comparable a la novela. Respecto al argumento, hay leves modificaciones que considero que no son relevantes en exceso. Sin embargo, se pierde el alma de la novela al prescindir de los monólogos interiores de la protagonista. Trata de transmitirnos el estrés que Lucia sufre en su casa a través de una actividad desenfrenada, pero no hay reflexión, no transmite nada más allá que lo que vemos durante el metraje de la cinta, y eso hace que quede coja. No se capta el mensaje. Joan Bennett no consigue calzarse los zapatos de Lucia. Es una película correcta, pero nada más.

    En 2001 Scott McGehee y David Siegel crearon un thriller de intriga con acción mucho más desenfrenada, perfecto para el público del s. XXI: The Deep End. Aunque Tilda Swinton está magnífica en el papel de Lucia, de nuevo la cinta se centra mucho más en la trama criminal, dejando a un lado el punto fuerte de la novela. En este caso resulta inevitable por el cambio de época y escenario, pero la cinta merece la pena y es una adaptación correcta.

    La pared vacía está considerada como la mejor novela de Elisabeth Sanxay Holding. Así que es una suerte que gracias a Lumen y a la traducción de Matuca Fernández de Villavincencio podamos disfrutar de esta increíble novela en castellano. Por todo ello, es aún más triste que esté descatalogada y que haya que recurrir a las librerías de segunda mano para conseguirla. Por suerte, no es complicado hacerse con un ejemplar. Así que no esperéis a que sea imposible. No os arrepentiréis.

    Título: La pared vacía (The blank wall).
    Autor: Elisabeth Sanxay Holding.
    Traductor: Matuca Fernández de Villavincencio
    Editorial: Lumen (2007)
    Año de publicación: 1947.
    ISBN: 9788426415943.
    Páginas: 255.
  • Nido de arañas, de Elisabeth Sanxay Holding (1945)

    Nido de arañas, de Elisabeth Sanxay Holding (1945)

    Malcolm Drake no está pasando su mejor momento. Ha regresado de la guerra tras defender a su país en la marina, y el hecho de haber sido responsable de la muerte de uno de sus compañeros de tripulación le atormenta noche y día. Volver a la normalidad no es tan sencillo como creen sus familiares, y la adicción a los barbitúricos que se trajo de Trinidad no consigue mejorar la situación. Sus cápsulas centran toda su atención, y sus debates internos acerca de cuántas debe ingerir y cuántas ha ingerido nos posicionan en el lugar en el que Drake realmente se encuentra: no puede dormir sin su dosis, si se encuentra nervioso sabe que con una todo resulta más sencillo, y tiene una decena de botes escondidos por su habitación para no quedarse nunca sin ellas.

    Pasa sus días en casa de su hermano Arthur y la esposa de este, Helene. Junto con ellos también reside la hermana de Helene, Virginia. Y la tía Evie, la mujer que prácticamente crió a Helene y a Virginia, pasa largas temporadas con ellos. A pesar de su avanzada edad, tía Evie es una mujer increíblemente vital y cree fervientemente que una actitud positiva ante la vida puede solucionar cualquier tipo de problema. Por ello invita constantemente a Malcolm a que paseen juntos por el campo, algo que cree que despejará la mente de su sobrino y le ayudará a acallar sus demonios.

    Una tarde, la tía Evie debe visitar a su amiga, la señora Kingscrown, una mujer viuda de la que Malcolm enseguida se siente atraído. Charlan todos juntos, Malcolm bebe un poco de whisky, y todos atacan su actitud por mezclar sus medicamentos con el alcohol. Harto de la situación, Malcolm insta a la tía Evie a que beba una copa y descubra que no es tan grave como parece. La anciana mujer, que nunca había probado el alcohol en su vida, accede furiosa a la petición de Malcolm… y la pobre mujer termina cayendo al suelo. Muerta.

    A partir de este punto, la vida de Malcolm se descontrola por completo. Todo parece apuntar a que su insistencia en que tía Evie bebiese ha sido la causa de su muerte, pero él está convencido de que la cantidad ingerida no podría haber matado ni a un bebé. Todo se complica, todos parecen estar convencidos de su culpabilidad. Malcolm no soporta estar en casa de Arthur, ver cómo le miran de forma acusadora, y tratando de demostrar su inocencia se topará de nuevo con otro cadáver en su camino.

    En Nido de arañas, Elisabeth Sanxay Holding nos demuestra una vez más su maestría a la hora de abordar los monólogos interiores. No importa que escoja una protagonista femenina, o que se atreva con una voz masculina: dudo que nadie vea reprochable esta elección y que pueda afirmar que su personaje no es convincente. Las dudas, los miedos, la incertidumbre que sobrecoge a Malcolm hará que el lector dude tanto como el propio protagonista acerca de todo lo que le sucede, llegando a pensar en más de una ocasión que lo que ve es producto de una imaginación desatada por efecto de las drogas que consume.

    Como viene siendo habitual en la trayectoria de la autora, no tenemos policías ni investigadores privados que resuelvan el caso, sino que son los propios protagonistas los que desharán la madeja para desentrañar los misterios de la novela. Debido a que no se trata de sucesos en exceso extraordinarios, resulta admisible que no sea un detective el que descubra si la muerte de tía Evie es culpa o no de Malcolm, y que sean los mismos protagonistas quienes busquen pistas para resolver los crímenes que acontecerán tras esta muerte. En realidad, la mayor intriga de la historia reside en descubrir si todo lo que ocurre alrededor de Malcolm es real o producto de su imaginación.

    Quizá de las novelas que he leído de la autora es la que ha envejecido peor, pero eso no implica en absoluto que carezca de calidad. A lo mejor este punto de vista se encuentra cegado por cuándo me ha fascinado La pared vacía (que veréis muy pronto por aquí). En cualquier caso, es intolerable que una autora de la magnitud de Elisabeth Sanxay Holding se encuentre tan olvidada y no sea recordada entre los grandes del género negro, porque merece estar ahí. En ocasiones me pedís consejo a la hora de leer alguna novela de misterio que no sea tan púramente de género, para lectores menos amantes del género. Y sí, las novelas de Sanxay Holding creo que son perfectas para todo tipo de públicos.

    Título: Nido de arañas (Net of cobwebs)
    Autores: Elisabeth Sanxay Holding.
    Traductor: Matuca Fernández de Villavicencio.
    Editorial: Lumen (2008).
    Año de publicación: 1945.
    ISBN: 9788426416391.
    Páginas: 205.
  • Ellas ven en la oscuridad, de Ethel Lina White (1944)

    Ellas ven en la oscuridad, de Ethel Lina White (1944)

    En la pequeña localidad de Oldtown se ha instalado un ambiente de terror y superstición debido a una orden de mujeres conocidas como «Las monjas negras», que siembran el miedo entre sus vecinos con sus procesiones nocturnas. En realidad no se trata de ninguna orden religiosa, sino de una comunidad de reclusas que creen en las propiedades curativas de la oscuridad para tratar graves casos nerviosos y psicopatológicos. Su actitud sospechosa, la creencia de que son capaces de ver en la oscuridad, y la rumorología harán el resto.

    Con este ambiente oscuro, en el primer capítulo ya encontramos el primer cadáver de la novela, Cassie Thomas — y no serán pocos los que vayamos encontrando por el camino —. A este acontecimiento debemos unir el de la lectura del testamento del viejo Josiah Key. Sus herederos son 9, algunos más directos que otros, y la gran riqueza de la familia Key suscitará muchos enfrentamientos y rencillas. Las alarmas se dispararán entre los Key cuando es asesinada Rosalie y el motivo parece ser una confusión: el cadáver de Rosalie aparece con un llamativo sombrero que Simone le había vendido. Un sombrero que todos los familiares pudieron ver sobre la cabeza de Simone en el entierro de Cassie. Y casualmente, la muerte de Simone haría que sus familiares recibieran una importante suma de dinero. Por lo tanto, ¿el asesino quería matar a Rosalie o a Simone?

    Si en novelas anteriores Ethel Lina White había brillado por su capacidad para que una vivienda nos provocase miedo, en esta ocasión ha sumado a esto los problemas familiares. Todos parecen preocuparse por la seguridad de Simone, quien parece ser la persona más amenazada en esta historia. Pero está claro que hay alguien que está ocultando sus intenciones reales y que tratará por todos los medios de deshacerse de ella. A pesar de que en ocasiones puede resultar confusa la aparición de tantos personajes (yo suelo recomendar hacer una pequeña guía, con quién es hermano, hijo, marido o nieto de quién), la correlación de tantos acontecimientos encadenados hace que la historia no te dé un segundo de respiro.

    Uno de los elementos que más me han gustado de esta novela de la autora ha sido la introducción del humor en los diálogos. No es un humor del que te haga reír a carcajadas, pero sí del que te hace sonreír. Un humor negro, abordado con la sofisticación y la elegancia que poseen los personajes del libro, personalidades de la alta sociedad que viven sin más preocupaciones que las de una vida frívola y superficial:

    «Shack me dijo que estaría en casa temprano. No recuerdo que haya llegado nunca tarde hasta hoy. Con un asesino por estos alrededores, además. ¡Oh!, es algo horrible ser asesinada. Y lo más molesto es esa secuela de publicidad que viene tras el crimen… Todo sale en letra de imprenta, la edad, y hasta la ropa interior que lleva una.»

    A pesar de esto, hay un punto de la novela que considero que no funciona como debería. La aparición de la orden de «Las monjas negras» podría haber sido, desde mi punto de vista, eliminada por completo. Creo que fue una trama pensada originalmente como hilo conductor de la historia, pero que finalmente queda relegada a un segundo plano por el peso que coge la trama acerca de la herencia y los asesinatos que se producen en la familia Key. Es cierto que aporta ese toque de misterio, incluso de elementos sobrenaturales, pero desde mi punto de vista no acaba de encajar con la historia principal del libro.

    En cualquier caso, opino que Ellas ven en la oscuridad es una magnífica novela de intriga. El ritmo no decae ni un solo momento, y el ver cómo va estrechándose el círculo en torno a los personajes que consiguen mantenerse con vida consigue que el lector sospeche de todos y cada uno de ellos. Así, disfrutarán tanto aquellos que disfrutan de acertar quién es el asesino como los que lo que quieren es saber cómo consiguen dar con él. Un gran cierre a la bibliografía de Ethel Lina White, ya que esta fue su última novela, publicada de manera póstuma en Noviembre de 1944.

    Título: Ellas ven en la oscuridad (They See in Darkness).
    Autor: Ethel Lina White
    Editorial: G.P. Policíaca (1963)
    Año de publicación: 1944.
    Páginas: 205.
  • Con el corazón en la boca, de Ethel Lina White (1942)

    Con el corazón en la boca, de Ethel Lina White (1942)

    Elizabeth Featherstonhaugh acaba de empezar a trabajar como institutriz en el nº 10 de India Crescent, en Rivermead, al cargo de Barney y Philippa. Philippa es una niña obediente y delicada, pero Barney hará todo lo posible por hacer de la estancia de Elizabeth un infierno. El padre de los chicos, el Capitán Pewter’s, es un hombre viudo que apenas les presta atención, y eso fomentará aún más que Barney sea un niño especialmente travieso. Sobre la casa pesa la sombra de Maxine, la anterior institutriz, una mujer carismática que eclipsó a Barney y que logró que el niño siga rindiéndole pleitesía tiempo después de su marcha de la casa.

    Otra de las sombras que resultan inquietantes es la del caserón abandonado del nº11. Sobre él corren muchos rumores e historias, e incluso la sospecha de que un extraño hombre habita en el sótano de dicha casa. Por si fuese poca la oscuridad que con todos estos elementos rodea al argumento, descubriremos que tan solo unos pocos días antes fue hallado el cadáver de una mujer en el pasaje Maundy. Calles inundadas de niebla, miedo a que otra mujer sea asesinada, un extraño inquilino en la casa de al lado, un pasadizo que une las dos viviendas y un niño con ganas de hacérnoslo pasar mal, serán los ingredientes principales que harán de Con el corazón en la boca una mezcla de novela de misterio con una de terror.

    Las calles cubiertas de niebla y las escaleras oscuras son algunos de los elementos preferidos de la autora.

    Como ya he podido observar en alguna de las novelas anteriores de la autora, Con el corazón en la boca tiene partes que resultan más lentas, pero una de las marcas de la casa es un tramo de la historia en el que el clímax llega a su punto álgido teniéndote completamente pegado a las páginas del libro, con cierto punto de miedo y con un enorme deseo por conocer el desenlace. Lástima que la novela no sea más regular y que ese deseo de seguir leyendo no lo encontremos a lo largo de toda la historia, porque está claro que Ethel Lina White sabía perfectamente cómo construir una historia adictiva en la que la intriga no decayese.

    Partiendo de la base de que cuando llevaba un buen porcentaje de la historia descubrí que mi edición estaba incompleta (diálogos sin sentido, acciones que eran citadas pero que no había leído), la lectura de esta novela ha sido extraña. Busqué el ebook en inglés, y empecé a comparar versiones. La traducción es bastante correcta, pero claro, tan solo de las partes que se decidieron traducir de la novela. Descubriendo este tipo de cosas no resulta tan extraño que la novela haya quedado perdida en el olvido, ya que leyendo esta edición en castellano la historia no acaba de tener sentido por completo.

    DATO CURIOSO: A pesar de haber escrito la friolera de 17 novelas y 31 relatos, las novelas de Ethel Lina White son independientes unas de otras, y nunca optó por crear una serie con un detective o un policía, tan de moda en la época y que si conseguían gustar al público, aseguraban el interés de los editores por su obra. Era más partidaria de escoger protagonistas corrientes, personas anónimas, que por diferentes circunstancias debían hacer frente a una situación misteriosa.

    Como sucedía en sus novelas anteriores, la autora recurre a lugares cerrados para provocar esa sensación de claustrofobia y para inyectar terror a las paredes de la casa. Reconozcámoslo: este tipo de novelas y de películas se han instalado en el imaginario popular con tanta fuerza que todos y cada uno de nosotros hemos sentido miedo dentro de nuestras propias casas alguna vez. Aún recuerdo subir al desván de mis padres de niña con cautela al escuchar algún sonido extraño, o bajar al sótano con el miedo de que una mano asomase por las escaleras y me agarrase. Ese juego de estar bajo llave en tu propia casa y que en vez de encontrarte a salvo haga que te halles encerrado con el asesino, funciona realmente bien, tanto en papel como en celuloide.

    Gail Russell en la imagen promocional de The Unseen

    Precisamente por eso, tenemos adaptación a la gran pantalla en 1945 como The Unseen (Misterio en la noche en castellano). Esta adaptación vino propiciada por el éxito que en 1944 tuvo The Uninvited (Los intrusos) del mismo director, Lewis Allen. Sin embargo la genialidad de The Uninvited se quedó a medio camino con The Unseen. A pesar de tener al mismísimo Raymond Chandler entre la plantilla de guionistas, a la historia le sigue faltando algo también en su adaptación. Entre otras cosas, algún detalle que explique cómo se conectan ambas casas (algo que en la novela sí está presente y resulta uno de los elementos más poderosos para provocar el miedo del lector) y una explicación más convincente en el desenlace. No obstante, el éxito de la cinta considero que está en la atmósfera que consigue crear. Callejones oscuros, asesinatos, sospechas constantes de unos y otros personajes, puertas abiertas en plena noche. El guión consigue que sospechemos de todo y de todos y que hasta el último momento no sepamos quién es «el malo de la película».

    Con el corazón en la boca es una novela menor dentro de la bibliografía de Ethel Lina White. Utiliza elementos ya empleados en novelas anteriores, pero con menos éxito. A pesar de todo esto, no se le puede negar su enorme capacidad para crear suspense y lograr atrapar al lector entre las páginas de sus libros. No necesita policías ni detectives para hacerlo, tan solo personas normales y corrientes en circunstancias normales y corrientes. Algo que, si lo pensamos fríamente, resulta mucho más inquietante que un asesino en serie. Porque muy pocos conocen a un asesino en serie. Pero somos muchos los que tenemos un oscuro trastero o un desván tenebroso.

    La próxima vez que bajéis al sótano llevad una linterna. Por si acaso.

    Título: Con el corazón en la boca (Midnight House).
    Autor: Ethel Lina White
    Editorial: Librería Hachette (1952)
    Año de publicación: 1942.
    Páginas: 190.
  • Noxa, de María Inés Krimer (2016)

    Noxa, de María Inés Krimer (2016)

    Noxa: (del latín noxa) Daño, perjuicio.

    Marcia Meyer acude a un pueblo de Buenos Aires a investigar acerca de un nocivo herbicida: el Noxa. Los habitantes de la región están comenzando a ejercer presión para la retirada de dicho producto, pero cada cierto tiempo, los aviones rociadores sobrevuelan la región derramando su veneno como una plaga. Los resultados, pese a que trata de acallarse, los encontramos en casos de malformaciones, de cáncer, de enfermedades de la piel y un largo listado de problemas médicos que afecta a los habitantes de la zona. Por ello, el responsable del periódico para el que trabaja Marcia, le encarga un reportaje sobre el tema a varios kilómetros de donde viven. La distancia la medimos por la ausencia que Vera, la hija de Marcia, siente respecto a su madre. Es su padre quien se encarga durante estos días de la chica en plena adolescencia, pero el sentido de culpabilidad de la madre que abandona a la hija para dedicarse a su trabajo se siente durante toda la novela.

    Marcia avisa a su amiga Ema, habitante de la zona, pero tras no responder a sus mensajes se presenta en su casa. Nadie parece haberla visto durante días, y aunque es habitual que Ema entra en salga de la vida de sus conocidos sin avisar, la ausencia parece ya demasiado prolongada, y Marcia empieza a preocuparse. La investigación acerca del Noxa irá pareja a la de la desaparición de Marcia, y por el camino nos cruzaremos con algún que otro cadáver que parece tener relación directa con alguno de los dos casos..

    Krimer da en el clavo a la hora de crear un ambiente opresivo que nos haga sentir como los personajes de la novela. El Noxa, las pastillas para la alergia de Marcia, sus picores y heridas. Todo ello hace que el lector sienta que una nube tóxica le sobrevuela durante la lectura. No es necesario que tengamos una imagen clara del lugar escogido para desarrollar la historia, y precisamente gracias a este particular la misma podría estar ambientada en cualquier pequeño lugar de cualquier ciudad del mundo.

    Las descripciones que aporta la autora son precisas y sin alardes. Tan solo una serie de enumeraciones que nos creen la imagen mental de lo que estamos viendo. Sin embargo, donde sí se recrea es en los pequeños detalles, en las anécdotas de la vida cotidiana que son las que dan vida a los personajes de Noxa. Unos pescadores, una ambientación veraniega, la ropa de un vestidor, una foto. Breves composiciones que en tan solo 2 o 3 líneas nos permitan captar el alma de sus protagonistas, el tipo de cosas en las que centran su atención, la clase de recuerdos que les resultan más poderosos.

    La denuncia social que planea como fondo en la novela es tan solo una excusa para contar una historia con la estructura de una novela negra. Pero ni la denuncia social ni la novela negra considero que sean lo primordial. Me quedo por encima de todo con la prosa de la autora, con un estilo impecable que demuestra sus tablas, con una brevedad de la historia en la que narra mucho más de lo que cuenta, en la que no sobran las palabras ni hay un exceso de verborrea. Una novela con los ritmos muy marcados y con un estilo preciso que cumple la máxima de si lo bueno, si breve, dos veces bueno.

    Título: Noxa.
    Autor: María Inés Krimer.
    Editorial: Revólver (2016)
    ISBN: 9789874626004
    Páginas: 160.
    Precio: 14€.
  • Maldita verdad, de Empar Fernández (2016)

    Maldita verdad, de Empar Fernández (2016)

    Olga está viviendo un fin de verano nada afortunado. El calor sigue siendo sofocante en la ciudad, cada vez lleva peor el turno de tarde-noche, y cada día se siente más sola. Hace años que está divorciada y su hijo adolescente se está alejando más y más de ella. Llega a casa y Daniel parece haberse quedado dormido otra vez con la ropa puesta y la música a todo volumen. Ella no comprende como puede soportar ese estruendo y dormir a pierna suelta como si lo hiciese en el silencio más absoluto. Decide no molestarle y acostarse pronto.

    A las ocho menos cuarto, como cada mañana, suena el despertador de Daniel. Pero tras un minuto sonando, no lo apaga. Olga se levanta agotada y cabreada. Está convencida que la música impide que Daniel oiga el despertador, y que la obligue a levantarse de la cama antes de su hora no ayuda a que mejore su humor. Le zarandea, y el brazo que descansaba sobre su pecho cae al suelo como el de un muñeco. Olga no puede creer lo que parece que ha sucedido. Daniel está frío, el color de su piel es demasiado blanquecino, y no abre los ojos.

    Este es el arranque de Maldita verdad, última novela de Empar Fernández. Junto con La mujer que no bajó del avión y La última llamada, forma una extraña trilogía de novelas autoconclusivas (y digo extraña porque las trilogías suelen tener un argumento en común), pero con varios puntos y temas en común: la investigación no es llevada a cabo por un profesional, sino por los propios protagonistas del drama narrado, o en su defecto de investigadores amateurs; en las vidas de los protagonistas de las tres novelas ha ocurrido un suceso que provoca que sus vidas sufran un giro de 180º; y, por encima de todo, buscan hacer reflexionar al lector acerca de las repercusiones que nuestros actos pueden tener en la vida de los que nos rodean.

    Maldita verdad toca uno de los temas que más me atraen de la actualidad: el suicidio. Según la OMS, en 2016 el suicidio fue la principal causa de muerte entre los adolescentes europeos, una cifra que asciende a la friolera de 1,2 millones al año a nivel mundial (lo que nos lleva a una media de 3.000 muertes al día, tan solo de adolescentes). Creo que todas las personas que me rodean actualmente han tenido algún pariente que se ha quitado la vida de manera voluntaria. Es un tema cotidiano, es algo excesivamente habitual, pero a pesar de ello sigue siendo un tema tabú que suele ocultarse como si fuese motivo de vergüenza.

    Empar Fernández aborda con esta novela un tema delicado y doloroso. Se centra en Olga, en la madre del chico que se ha quitado la vida, la única persona que convivía con él, y a la que le queda un vacío mayor con su pérdida. Lo peor es la incertidumbre, la duda. ¿Qué ha llevado a Daniel a este punto? ¿Qué estaba sucediendo en su vida para tomar una decisión tan drástica? ¿Por qué no pidió ayuda? Olga pasa las horas, los días, sin poder dejar de preguntarse por qué ha sucedido, por qué no lo ha visto venir. Por ello decide recurrir a un investigador privado que trate de indagar en el pasado de Daniel para darle respuestas. La falta de presupuesto y la urgencia llevarán a Olga a contratar a un joven estudiante que está tratando montar su propia agencia de investigación. Pero ni tiene aún la licencia, ni el título, ni siquiera cuatro paredes en las que recibir a sus clientes.

    Raul, nuestro investigador, se aproximará a los amigos de Daniel, a sus profesores, a su ex-novia, y poco a poco empezará a ver más claro el caso. Sin embargo, una serie de notas que la propia Olga ha encontrado bajo el colchón de Daniel con el texto «Yo la mato» y fechadas el día 29 de cada mes que fueron recibidas, les hará sospechar de que hay algo más. La intriga está perfectamente conseguida y la novela te tiene en vilo durante páginas y páginas. A pesar de que algunos de los giros me han resultado predecibles, eso no ha enturbiado la lectura de la novela.

    Quizá el punto más fuerte de Maldita verdad reside en el propio lector y en cómo reacciona al contenido del texto. Empar Fernández nos lanza varias preguntas y nos planea de manera encubierta qué habríamos hecho nosotros si hubiésemos estado en la piel de los diferentes personajes, especialmente en la de Raul. Las novelas de Empar son autoconclusivas, sí. Pero esto no significa que se terminen cuando llegas a la última página. Sus novelas tratan de dar una vuelta de tuerca a nuestros prejuicios y cuestionarnos algunos temas de lo más interesantes. Y si todo esto encima lo consigue con una trama interesante y una prosa deliciosa, creo que no podemos pedirle nada más.

    Título: Maldita verdad.
    Autor: Empar Fernández
    Editorial: Versátil (2016)
    ISBN: 9788416580231
    Páginas: 276.
    Precio: 18€.
    Ficha del libro en Versátil: http://www.ed-versatil.com/fondo/maldita-verdad/