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  • Elisabeth Sanxay Holding: etapa romántica (1920-1928)

    Elisabeth Sanxay Holding: etapa romántica (1920-1928)

    En un momento en que el Domestic Noir puebla las mesas de novedades de nuestras librerías merece la pena echar la vista atrás y reflexionar sobre el origen de todo esto. Muchos atribuyen a Gillian Flynn el arranque de dicho boom, y quizá su novela Perdida fuese la que disparase la recuperación de lo que desde hace cerca de 100 años se considera como suspense psicológico. Casi todos atribuyen ese origen a la reconocida escritora norteamericana Patricia Highsmith. Pero si la madre es Highsmith, también existe una abuela en todo este árbol genealógico de tradición de novela de suspense, y dicha abuela sería Elisabeth Sanxay Holding. En nuestro país sería del todo desconocida si no fuese por la publicación de tres de sus novelas de la mano de la editorial Lumen entre 2007 y 2010 y por alguna que otra adaptación a la gran pantalla.

    La información que hay sobre su vida es terriblemente escasa, y es una lástima porque lo poco que se conoce es de lo más interesante. Sabemos que nació el 8 de Junio de 1889 en Brooklyn (Nueva York) y que debido a su matrimonio en 1913 con el diplomático George E. Holding vivió en América Latina, el Caribe y en las Islas Bermudas. Fue madre de dos hijos (un niño y una niña) y en 1920 comenzó su carrera como escritora. A pesar de que el grueso de su obra podría calificarse como negra, sus primeros pasos fueron dados en la novela romántica, un tipo de novelas en las que se centraba especialmente en el perfil de sus personajes. Durante casi a una década centró sus novelas y relatos en este género, hasta que con el crack de 1929 sus editores le recomendaron que se pasase a la novela negra, género que estaba en boga en aquel momento con un elevado número de lectores.

    A pesar de que podría ser considerada como anecdótica esta etapa romántica, considero que gran parte de los recursos que utilizó después en sus novelas de intriga los fraguó en estas primeras. Que no os lleve a engaño la etiqueta: no se trata de novelas de pasiones desatadas ni lenguaje barroco. No es una Danielle Steel de los años 20. Se trata más de novelas basadas en relaciones humanas. Sí, especialmente las de pareja, pero no exclusivamente. A través de ellas, Holding realizará un análisis de cómo una pareja sentimental puede anular la personalidad individual de las mujeres por culpa de la sumisión a la que se ven obligadas a aceptar. Quizá por ello se toma la revancha con personajes como el de Minnie en Invincible Minnie, una mujer que no duda en utilizar su sexualidad para obtener lo que desea; o Angelica en su novela homónima, una mujer que trata de ser fuerte e independiente a través de su propio trabajo, tratando así de no depender de un marido para poder subsistir.

    Vamos a hacer un breve repaso de estas 5 novelas:

    La primera de ellas fue Invincible Minnie (1920). Minnie es una mujer déspota y codiciosa que no duda en manipular a cuantos la rodean para conseguir lo que desea. La novela comienza en Brownsville, donde Minnie reside con su abuela y su hermana Frances. Debido a que el padre de ambas muchachas falleció sin un penique, viven de lo que obtienen con la granja familiar. Desde su propia hermana Frances hasta Lionel, el hombre al que manipulará para que sea su esposo, Minnie utilizará a todos cuantos la rodeen.

    En la crítica aparecida en The Literary Digest (12-Junio-1920) destacan que Minnie no es para nada convencional, con una belleza maravillosa y un encanto irresistible. Se trata de una mujer bajita, rolliza, con una cara pecosa, estúpida y antipática, pero dueña de su propio destino. Este particular será una constante en la obra de Sanxay, para las que escoge más frecuentemente a mujeres de mediana edad con un atractivo interior más poderoso que el exterior.

    En The Bookman (Junio-1920), Ruth Murray en su análisis comenta que Invincible Minnie es una novela escrita por, sobre y para mujeres. Y en la misma revista, Constance Murray afirmaba que si esta novela hubiese sido escrita por un hombre, le habrían linchado. Parece ser que el personaje de Minnie es de una perversidad inusual para la época, y es uno de los rasgos de los personajes creados por Holding que destacan a lo largo de su trayectoria. De todos los análisis que he leído sobre la novela, quizá el más completo parece el de Signe Toksvig en The New Republic (12-Mayo-1920), en el que analiza los pros y los contras, ya que estamos ante una primera novela. Comenta que el libro tiene una importante falta de revisión, pero que destaca por la profundidad con la que Holding profundiza y perfila el personaje de Minnie.

    Su segunda novela, Angelica (1921), fue publicada por entregas en Munsey’s Mazagine entre Mayo y Octubre de 1921 y como novela independiente a finales de ese mismo año (New York : George H. Doran Company). En ella nos narra cómo Angelica quiere tomar las riendas de su propio destino. Trabaja en una fábrica en la que cobra un escaso sueldo. Y quiere más. Por ello, responde a un anuncio en el periódico en el que buscan a una mujer para acompañar a un inválido. Su madre se niega en redondo, porque en el anuncio se trasluce que ese acompañamiento puede convertir a su hija en chica de compañía. Pero al asistir a la entrevista, Angelica descubre que las intenciones de la mujer que va a contratarla son muy diferentes: en realidad a quien debe hacer compañía es a su nuera, que ha perdido a su hijo debido a una enfermedad y no consigue superar la pérdida. Pronto veremos que este escenario es una excusa que emplea Holding para destacar los valores del esfuerzo y del trabajo de las clases más humildes frente al esnobismo de las clases más adineradas.

    Puede leerse de manera gratuita y libre de derechos aquí: https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=uc2.ark:/13960/t9c53fr18

    Portada de la edición original de «Rosaleen among the artists

    Sobre su tercera novela, Rosaleen among the artist (1921) (New York: Doran) hay muy poca información. Lo único que he logrado encontrar es una sinopsis en eBay:

    «Elisabeth Sanxay Holding has added another story of extraordinary penetration to her notable achievement in «Invincible Minnie». Here is a girl, an adopted child, who strays into the world of art and of artist through the ministrations of a shabby and pathetic little spinster art teacher whose masterpiece are baskets of puppies done with a terrible truth to nature. The fortunes of Rosaleen, of the two girls with whom she takes a studio, and of the youth who loves her very devotedly make a tale so different in its general character that you are held as strongly by the novelty of the whole story as by the shafts of satiric lightning with which Mrs. Holding illuminates the «Studio Crowd» and its satellites.»

    Puede leerse de manera gratuita y libre de derechos aquí: https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=nyp.33433076064694

    The unlit lamp (1922) (New York: E.P. Button & Company), según la crítica aparecida en The New Republic (18-Octubre-1922), es una novela cargada de posibilidades dramáticas, pero la autora se centra principalmente en el estudio de las relaciones humanas, en sus interacciones. Claudine Vincelle pasará de su infancia a la edad adulta a través del matrimonio y la maternidad. Es una novela en la que nos narra el ascenso social de Claudine a través de un matrimonio efectuado para tal fin, y cómo dicho matrimonio transformará a la protagonista de una mujer inteligente y autosuficiente en una mujer dependiente e inefectiva. Puede leerse de manera gratuita y libre de derechos aquí: http://www.unz.org/Pub/HoldingElisabeth-1922

    De The shoals of honor (1926) tan solo he encontrado un par de breves reseñas en The Bookman (Junio-1926) y en The Saturday Review (5-Junio-1926). Nos indican que el protagonista es un hombre que trata por todos los medios de evitar trabajar, en parte por su atractivo personal que le facilita obtener todo lo que necesita de las mujeres. Será finalmente el amor el que logre abrirle los ojos y hacerle asentar la cabeza.

    Acerca de The silk purse (1928) (New York: E.P. Button & Company) he encontrado menos aún que de la novela anterior, una dudosa reseña en The Outlook (29-Agosto-1928) en la que nos hablan de Archie, su protagonista, un hombre atractivo y muy educado que vuelve locas a varias mujeres. Sin embargo, debido a la cortesía que le es propia, no son capaces de sacar nada de él.

    Como podéis observar, la perversidad humana es uno de los leitmotiv de esta etapa. Holding tenía unas claras tendencias feministas, y son varias las novelas (tanto de esta etapa como en sus novelas posteriores) en las que teoriza acerca de cómo la maternidad supone un factor limitador para la vida de las mujeres. Del mismo modo, en novelas como The Unlit Lamp o Rosaleen Among the Artists, introduce afirmaciones acerca de cómo el matrimonio puede convertir a una mujer inteligente e independiente en tan solo un objeto al servicio de ese matrimonio. Todo una serie de directrices a seguir incluso hoy en día.

  • El signo del miedo, de Margery Allingham. #AlbertCampion5 (1933)

    El signo del miedo, de Margery Allingham. #AlbertCampion5 (1933)

    En El signo del miedo encontramos a Albert Campion ejerciendo funciones de diplomático. Estamos en el Hôtel Beauregard, y se halla acompañado de su «séquito»: el Sr. Randall, el Sr. Eager-Wright y el Sr. Farquharson. Y cómo no, su ayuda de cámara el Sr. Lugg. Su misión en esta ocasión será nada más y nada menos que hallar una serie de documentos que atestigüen a quién corresponde el reinado del minúsculo reino de Averna.

    Para ello, Campion se calzará los zapatos del conocido como Paladín Hereditario, el supuesto legítimo heredero del reino de Averna. Este diminuto paraje se encuentra a orillas del Adriático, y no parecía importarle a nadie hasta que una serie de cambios geográficos han puesto todas las miradas en este recóndito lugar. Parece ser que un terremoto ha cambiado el mapa del territorio, proporcionando al país una salida al mar y ha facilitado el acceso a un yacimiento petrolífero que hasta antes del fenómeno permanecía excesivamente inaccesible.

    A través de una serie de pistas, terminarán en el molino de Pontisbright, lugar en el que supuestamente se hallan los documentos que prueban quién es el legítimo heredero del reino. Allí conocerán a Mary, Hal y Amanda Fitton, tres peculiares hermanos que les hospedarán en su molino ayudándoles así a dar con la resolución del enigma que se les plantea.

    Acertijos, joyas, tambores, relojes o campanas serán algunos de los ingredientes que se irán encontrando por el camino, al mismo tiempo que descubriremos a la particular familia Fitton, especialmente a Amanda. Para aquellos que conocemos algún detalle de las futuras entregas de la serie de Campion sabemos que Amanda será un personaje fundamental, y en esta novela vemos nacer su amistad con Campion, enlazando este comienzo curiosamente con un personaje del que os hablaba en la reseña de Mystery Mile: Biddy Paget. En aquella entrega me quedé encandilada con la fuerza de esta figura, y al leer esta veo que fue tan solo la antesala de la creación de una protagonista tan brillante como es Amanda Fitton.

    Amanda tiene tan solo 18 años, pero su decisión y su determinación demuestran que su madurez va por delante de su edad. La perfección de su físico deslumbra, con unos enormes ojos color miel y un pelo rojo como el fuego. Es inteligente, tiene una fuerte confianza en sí misma y una vitalidad que se contagia a cuantos las rodean. Es el contrapunto perfecto al personaje de Campion. Su Sancho. Su Watson. Con ella, Allingham crea un prototipo ideal de lo que debía ser la nueva mujer del siglo XX: mucho más independiente, con capacidad de acción y de toma de decisiones. Una mujer autosuficiente que no necesitará de un hombre que la proteja.

    En El signo del miedo descubriremos un entorno nuevo en las novelas de Allingham: pasaremos de lujosos caserones a un sencillo molino. La vida en el campo pero vista a través de otro prisma, mucho más modesto y también mucho más cercano para los lectores. Quizá de ahí el éxito de esta novela en el momento de su publicación. A este ingrediente debemos sumarle el humor, mucho más presente que en ninguna de las entregas anteriores, con diálogos y situaciones disparatadas con sus tres acompañantes y con la familia Fitton.

    Margery Allingham no inició su carrera literaria con la serie de Albert Campion, y no desarrolló esta serie de novelas en exclusiva. Su éxito llegó temprano, y el trabajo no faltaba nunca en su calendario. Incluso existen notas en las que refleja cómo trataba de organizarse para llegar a todo: «Thursday, Friday, novel; Saturday, Sunday, film; Monday, day off; Tuesday, Wednesday, thriller.» Precisamente por eso, me asaltó la duda de por qué las primeras novelas de la serie se publicaron en años consecutivos (1929, 1930, 1931, 1931 de nuevo) y sin embargo hubo un salto temporal de dos años entre Policía en el funeral y El signo del miedo.

    Aparte de ciertos problemas de salud que sufrió su madre en 1932, también hay un dato que considero curioso. Como os contaba en la reseña de Policía en el funeral, el estilo de esa novela es bastante diferente de las anteriores, tanto que incluso sus tres primeras novelas y esta quinta se han recogido juntas en algunos recopilatorios por ser consideradas sus novelas de aventuras. Después de leer las primeras y llegar a la cuarta sorprende el giro que se produce en su estilo, mucho más canónico y con menos dosis de humor. Al parecer, las tres primeras entregas de la serie de Campion tuvieron una calurosa acogida en Reino Unido pero también en EEUU y eso dotaba a la autora de unos importantes ingresos y un buen número de lectores. Sin embargo la cuarta, Policía en el funeral, no funcionó al otro lado del Atlántico. Allingham estaba dolida con este fracaso, intercambió varias cartas con su editor estadounidense, y llegó a escribir que «I only want to send him what he can sell«.

    Cuando ya tenía más de la mitad de La muerte de un fantasma (Death of a Ghost – sexta entrega publicada en 1934), cambió de planes y escribió El signo del miedo volviendo a aquello que ya le había funcionado anteriormente: historias con un fuerte componente aventurero y el punto cómico de los diálogos de Campion con Lugg que tan del agrado de los lectores de ambos lados del océano eran. De este modo con El signo del miedo volvió a recuperar no solo a sus lectores sino también la confianza en sus textos, lo supuso un punto de inflexión que disparó su carrera.

    Título: El signo del miedo (Sweet danger).
    Autor: Margery Allingham.
    Traductor: Guillermo López Gallego.
    Editorial: Impedimenta (2016).
    Año de publicación: 1933.
    ISBN: 9788416542499.
    Páginas: 288.
    Precio: 21,95€.
    Ficha del libro en Impedimenta: http://impedimenta.es/libros.php/el-signo-del-miedo
  • Policía en el funeral, de Margery Allingham. #AlbertCampion4 (1931)

    Policía en el funeral, de Margery Allingham. #AlbertCampion4 (1931)

    Miss Joyce Blount acude a una cita con Albert Campion, nuestro investigador protagonista. Está preocupada por su tío Andrew, que lleva varios días desaparecido y teme que le haya sucedido algo. Su tío Andrew es una de las personas con las que vive en el enorme caserón Socrates Close de su tía abuela Caroline Faraday. Caroline es una octogenaria que está al cargo del domicilio y sobre todo de la familia. Todo allí parece haberse congelado hace décadas, y nadie es capaz de dar un solo paso sin su supervisión y su consentimiento. En el caserón habita también el tío William, hijo de Caroline Faraday, arruinado desde hace años sin otra forma de subsistencia que la fortuna de su madre. Eso le da a ella la excusa para tratarle como si tuviese 16 años, aunque tiene 60. La tía Julia, hermana de William, nunca llegó a abandonar el hogar familiar por no haberse casado. Una clásica solterona. La tía Kitty, hermana pequeña de Julia y William, regresó con su madre cuando enviudó por falta de recursos. Y cierran el círculo el desaparecido tío Andrew, y ella misma que trabaja como dama de compañía para su tía.

    Tras exponerle la situación a Campion, ambos reciben un telegrama del prometido de Miss Joyce, Mark Featherstone, notario de la familia. Al parecer ya no es necesario que Campion inicie la búsqueda del tío Andrew porque su cadáver ha aparecido en el río. El problema podría quedar ahí, pero el periódico les informa que el cuerpo tiene la cabeza atravesada por una bala, y sus brazos y sus piernas se hallaban maniatados.

    Campion acudirá entonces a iniciar la investigación en Socrates Close para tratar de averiguar qué ha sucedido con Andrew Seeley. Poco después tendremos un nuevo cadáver: la tía Julia ha aparecido envenenada en su habitación, y todo parece indicar que ha sido un suicidio. Pero en cuanto Campion realiza algunas indagaciones comprende que es del todo imposible que alguien por voluntad propia haya ingerido tal cantidad de cicuta. Algo extraño está ocurriendo en Socrates Close y Caroline Faraday le pide que se instale en la casa hasta que consiga esclarecer los hechos.

    Ciudad de Cambridge, lugar donde se ambienta la novela.
    Ciudad de Cambridge, lugar donde se ambienta la novela.

    Aunque el desarrollo de extraños acontecimientos en caserones de las clases más adinerada es una de las marcas de la serie de Campion de Margery Allingham, en ninguna de las entregas anteriores había tenido tanta importancia y tanto peso la casa en sí. Socrates Close no es tan solo un escenario, sino un lugar cerrado y opresivo que terminará atemorizando a todos los habitantes de la mansión. En este caso, Allingham se acerca más a los escenarios de crimen de habitación cerrada, pero sin llegar a utilizar ese recurso en sí.

    Desde mi punto de vista, el salto cualitativo de la anterior entrega a esta es considerable. La trama es mucho más compleja y los crímenes no son tan solo una anécdota por la que empezar a investigar. En Policía en el funeral, las muertes de los familiares de Caroline Faraday serán el centro de la historia y las pesquisas que llevará Campion a cabo irán en esta dirección. La presencia de Stanislas Oates, un inspector de la policía londinense amigo de Campion, dará el toque de profesionalidad al caso, introduciendo médicos forenses y análisis detallados de pruebas para ir eliminando sospechosos.

    Para lograr al Campion más profesional que nos hemos encontrado hasta ahora tendremos que prescindir de la parte más divertida de sus novelas. En esta ocasión su ayuda de cámara Lugg no viajará con él y apenas hace acto de presencia al inicio de la novela, por lo que sus mordaces diálogos están ausentes en este libro para dar paso a un Campion más adulto y mucho más metido en su papel de investigador privado.

    Aún a riesgo de que me llaméis pesada, no puedo dejar de destacar de nuevo la aparición de un personaje femenino muy poderoso y fuerte, de hecho el más destacado de todo el elenco de protagonistas: la tía abuela Caroline Faraday. A pesar de que las descripciones que los demás hacen de ella ponen de relieve su energía y su firmeza como algo negativo, como si fuese una especie de déspota a la que todos invariablemente deben obedecer, en sus hechos lo que nos demuestra es que estamos ante una matriarca con carácter que sabe cómo dirigir una casa y una familia. En el momento en que enviudó podría haber cedido el poder a alguno de sus hijos, pero es tan capaz como cualquier hombre de seguir al cargo de su linaje y de su mansión.

    Buscando opiniones acerca de esta novela me he encontrado con que muchos la tachan de clasista, de racista y de snob. Pero dudo que muy pocos de los libros escritas en ese momento pasen satisfactoriamente ese rasero. Sí, Campion es un detective que trabaja al servicio de las clases más opulentas para esclarecer crímenes relacionados con ellos. Estamos en los años 30, período de entreguerras, un momento histórico en el que Europa estaba cambiando pero en el que era muy habitual que existiesen familias adineradas y acomodadas con mucho poder en la sociedad del momento (y la verdad, eso sigue sucediendo hoy en día). El racismo es algo que aún hoy nos cuesta combatir, y el hecho de pensar que aquellos con más poder o mejor posición social podrán ser más inteligentes a la hora de elaborar una complicada trama criminal es algo que sigue anclado en la mentalidad decimonónica de unos cuantos. Quizá la única diferencia es que hoy en día es menos políticamente correcto afirmar abiertamente este tipo de cosas, pero la realidad es que siguen siendo formas de ver el mundo que aún no se han extirpado por completo.

    En cualquier caso, para aquellos que sabemos de antemano qué tipo de elementos vamos a encontrar en este tipo de libros, Policía en el funeral es una magnífica novela de intriga en la que el método deductivo y de recolección de pistas llevará la batuta de la investigación criminal. Independientemente de que os resulte convincente la resolución del caso, considero que el suspense logrado es fabuloso y que es todo un deleite acompañar a Campion en la búsqueda de pistas que nos lleve a esclarecer quién lo hizo, cómo lo hizo y por qué lo hizo.

    *Y cómo no, también tenemos versión televisiva dentro de la serie «Campion».

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    Título: Policía en el funeral (Police at the funeral).
    Autor: Margery Allingham.
    Traductor: Lucila del Río.
    Editorial: Biblioteca de Bolsillo. Librería Hachette nº 118 (1945).
    Año de publicación: 1931.
    Páginas: 209.
  • El caliz de los Gyrth, de Margery Allingham. #AlbertCampion3 (1931)

    El caliz de los Gyrth, de Margery Allingham. #AlbertCampion3 (1931)

    Percival St. John Wykes Gyrth vaga por las calles de Londres. Debido a una serie de catastróficos sucesos, se encuentra solo y desamparado sin tener ningún lugar a dónde ir. Camina sin rumbo fijo buscando un lugar donde sentarse sin que la policía le arreste por vagabundear. Sus huesos dan con un banco bajo una farola en una pequeña plaza. Sin saber muy bien cómo, el viento mueve las hojas caídas de los árboles y entre ellas Val descubre una carta dirigida a su nombre. Teniendo en cuenta que hace más de una semana que no tiene ningún domicilio donde recibir correspondencia la coincidencia es más sorprendente todavía.

    Su curiosidad le lleva a buscar el domicilio que se indica en el sobre y a donde originariamente le habían enviado dicha nota, lugar que Val desconoce por completo. Allí se encontrará con un extraño hombre que no solo le dará de comer, sino también dos billetes de una libra y una tarjeta con el nombre de Albert Campion impreso en ella, su dirección y una serie de indicaciones a seguir. Tras llenar la barriga tomará un taxi para ir a visitar a Campion, intrigado con todos estos sucesos. Para colmo de males, el cochero del taxi no es tal y tratará de secuestrar a nuestro desgraciado protagonista. ¿Qué está sucediendo?

    Cuando finalmente logra dar con la casa de Campion, este le explicará el motivo por el que demanda su presencia. Una extraña organización está planeando robar una de las joyas más preciadas de su familia: el caliz de los Gyrth. A Campion no le resultará nada fácil convencer a Val de la veracidad de la historia que le está contando, y sobre todo de que debe dejar atrás los problemas familiares y acudir a Sanctuary a proteger al cáliz y a su familia.

    Val finalmente seguirá su consejo, se presentará en Sanctuary y poco después de su aparición hallarán el cadáver de su tía Diana Pethwick. Todos creen que el hecho de que días antes apareciese en prensa posando con el famoso cáliz y que ahora esté muerta no es una casualidad. Como remate a todo esto, el 25 cumpleaños de Val se acerca y este acontecimiento hará que toda la trama se acelere porque esa noche en concreto está previsto que suceda un hecho sorprendente relacionado con el cáliz que obligará a todos a trabajar contrarreloj.

    Como en Mystery Mile, viajaremos a Suffork en la costa este británica a uno de esos caserones que tanto le gusta a Alligham escoger como escenario de sus intrigas. La presencia de terrenos pantanosos en la entrega anterior fue fundamental para la resolución de la trama, al igual que lo serán los bosques en esta. Caballos salvajes, gitanos, brujas, dementes y hasta un arqueólogo, serán primordiales para recorrer todo el camino que Campion necesitará transitar hasta dar con la solución del caso y salir con vida de él.

    Resulta curioso cómo en esta tercera entrega Allingham explota aún más la introducción de ciertos elementos mágicos para aportar un mayor halo de misterio a la historia. En Mystery Mile ya hacía uso de ellos (aparición de quirománticos lectores de manos y magos), pero en esta es todavía más destacable. Y es llamativo que siempre trate de dar una explicación racional a todos ellos. Reconozco que ha sido algo que me ha gustado. No tanto que haya decidido introducirlos como el que no deje este tipo de cosas en el aire y busque por todos los medios que todo tenga una explicación racional.

    En esta novela veremos desarrollados uno de los leitmotiv de su obra: la búsqueda de los motivos más que de los culpables. Las deducciones y pesquisas de Campion tratan de desentrañar de un modo más tenaz los motivos de los autores del crimen que el procedimiento por el cual lo llevan a cabo. Aunque esta elección no supone ningún impedimento para que una vez resuelto el caso Campion sea capaz de reconstruir paso por paso todo lo que ha debido suceder.

    Uno de los puntos fuertes de El caliz de los Gyrth es que la resolución de la intriga resulta mucho más satisfactoria para el lector que en Mystery Mile, haciendo que te quedes aún más con la sensación de que el caso está cerrado. También merece la pena destacar el maravilloso elenco de personajes que pueblan las páginas de la novela, mucho más consistentes y certeros. Resulta llamativo que uno de los sujetos más potentes de la novela sea una mujer, Mistress Dick Shannon, a pesar de las connotaciones negativas que se le dan a las virtudes de su persona.

    Aunque tiene muchos elementos en común con la entrega anterior, en esta novela vislumbramos la Allingham que va a ser el futuras novelas, esas por las que ha sido tan conocida y reconocida, y por las que ha pasado a formar parte de la lista de autores de novelas de misterio más destacados de su época.

    *Como en la entrega anterior, tenemos adaptación para televisión con Peter Davison en el papel de Campion. Igual de fiel que la anterior, sorprende ver cómo han reflejado en pantalla algunos elementos de la historia.

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    Título: El cáliz de los Gyrth (Look to the Lady) 
    Autor: Margery Allingham. 
    Traductor: Mª del Carmen Márquez Odriozola. 
    Editorial: Aguilar (1964) (Volumen recopilatorio de cinco de las novelas de Margery Allingham). 
    Año de publicación: 1931. 
    Páginas: 1282.
  • Mystery Mile, de Margery Allingham. #AlbertCampion2 (1930)

    Mystery Mile, de Margery Allingham. #AlbertCampion2 (1930)

    El juez Crowdy Lobbet ha visto la guadaña de la Parca en cuatro ocasiones ya, y las cuatro ha logrado esquivarla. La primera vez su secretario murió de un disparo por sentarse en su silla. La segunda, su mayordomo fue envenenado por hacer uso y disfrute del whisky de su señor. La tercera, su chófer fue víctima de un misterioso accidente. Y la cuarta, un compañero de paseo murió por una piedra caída en su cabeza desde lo más alto de un edificio. Claramente cada una de esas intentonas iban dirigidas al juez, pero parece ser que se trata un hueso duro de roer.

    Debido a este peligro inminente, Lobbet decide viajar de Nueva York a Londres hasta que se apacigüen los ánimos de sus atacantes y se lleva con él a sus hijos Marlowe e Isopel. En el viaje en barco hacia el viejo continente una de las noches es amenizada con un espectáculo de magia, representaciones del todo irresistibles para el ánimo del juez. Por ello, en cuanto piden un voluntario para la función se ofrece de buena gana. Sin embargo, otro caballero del público quiere utilizar una pequeña mascota que lleva consigo para la desaparición: un ratoncito. Tras una leve diferencia de opiniones, el ratón salta dentro de la cabina en la que se debería efectuarse el truco… y muere electrocutado. Y ya van 5.

    Afortunadamente el dueño de dicho animal resulta ser el protagonista de la serie que os traigo hoy: Albert Campion, un afamado investigador londinense. Marlowe Lobbet, el hijo del juez, decide contratar sus servicios para proteger a su padre, porque está claro que huir de Nueva York no ha servido de mucho en cuando a esquivar los intentos de asesinato. Para ello, a Campion se le ocurre un plan: pasar unos días en el caserón de unos amigos en Mystery Mile. Es un sitio ubicado en la costa este, apartado y solitario, donde será fácil localizar a cualquier desconocido. El plan parece funcionar y todos pasan una estancia agradable en el lugar. Hasta que el juez desaparece misteriosamente del laberinto que tienen construido en el jardín.

    Con Mystery Mile nos encontramos casi más con una novela de aventuras que con una novela negra. Eso sí, con detective y todo. Tenemos un cadáver como no podía ser de otra manera, pero la investigación principal no gira en torno a la aparición de este muerto sino a descubrir quién está tras los intentos de asesinato del juez Lobbet. Desapariciones, misterios, códigos encriptados y hasta arenas movedizas, harán que Allingham nos mantenga en vilo hasta la última página, logrando así que la resolución del caso no sea tan interesante como lo es el viaje que nos regala con su historia.

    Quizá aquellos devotos de la «secta hardboiled» (entre los que me incluyo) encontréis este tipo de novelas enigma un tanto más descafeinadas. Desde luego, no esperéis descubrir un arquetipo narrativo como el de Dashiell Hammett. En las novelas de Allingham hallaremos historias más amables, diálogos más correctos y descripciones menos sangrientas que las que hacía el padre del hardboiled. Sin embargo, la intriga se mantiene viva a lo largo de toda la historia y los diálogos son uno de los puntos fuertes de la novela. Los comentarios ácidos que intercambian Campion y su ayuda de cámara Lugg son de lo mejor de todo el libro. E imaginarles tan estirados y tan correctos tiene su punto de gracia.

    «Viendo Londres, ¿eh? Después de la Torre, siempre he pensado que lo más importante de ver soy yo.»

    Un punto que me ha sorprendido gratamente es la aparición de personajes femeninos fuertes en la historia. Con los ojos de una lectora del s. XXI no puedo evitar buscar este tipo de detalles en mis lecturas, aunque fuesen escritas en 1930 como esta. Frente al arquetipo de la damisela en apuros Allingham nos presenta a Biddy Paget, una de las propietarias de Mystery Mile, que nunca duda a la hora de colaborar en la investigación. Es una mujer valiente y decidida, con la que no obstante Campion se muestra paternalista y sobreprotector, tratando de frenarla a toda costa pensando que será más una carga que una ayuda. Pero ella no se dejará amedrentar y será la primera en la línea de fuego cuando haya que hacer frente a un problema demostrando así que es tan válida para este tipo de retos como lo puede ser su hermano.

    Mystery Mile es la segunda entrega de las aventuras de Albert Campion. Lamentablemente la primera (The Crime At Black Dudley, 1929) no está traducida a nuestro idioma y de momento nadie parece animarse a ello. Si exceptuamos El tigre en la niebla, publicado en 2011 por Serie Negra de RBA, y la recientemente recuperada El signo del miedo por Impedimenta, sus obras no son fáciles de localizar fuera de librerías de segunda mano o mercadillos de libros usados.

    Margery Allingham es una las autoras más destacables de la Golden Age de la novela de misterio, conocida por ser una las cuatro reinas de esta época dorada junto con Ngaio Marsh, Agatha Christie y Dorothy L. Sayers. Como podemos leer en el magnífico blog Mis detectives favoritos, «Creció rodeada de escritores: Su madre escribía historias en revistas femeninas, su padre fue editor de periódicos y un conocido autor de folletines, los fines de semana les visitaban escritores. Su padre la enseñó a escribir y a los 8 años publicó su primera historia en una revista editada por su tía.»Mystery Mile fue publicada cuando Allingham contaba con tan solo 26 años, y ya llevaba varios relatos y cuatro novelas a sus espaldas. Fue una autora que se inició temprano en la escritura, y eso se transmite en la pericia que demuestra tanto en la elaboración de la trama de intriga como en los magníficos diálogos con los que cuenta el libro.

    *Para los frikis de las adaptaciones al cine o a la televisión de este tipo de historias, os dejo la versión para televisión de 1990 con Peter Davison en el papel de Campion. La adaptación es una de las más fieles que he visto jamás, casi punto por punto.

    Título: Mystery Mile (Mystery Mile).
    Autor: Margery Allingham.
    Traductor: Manuel Suárez.
    Editorial: Aguilar (1964) (Volumen recopilatorio de cinco de las novelas de Margery Allingham).
    Año de publicación: 1930.
    Páginas: 1282.
  • Uno de mis hijos, de Anna Katharine Green (1901)

    Uno de mis hijos, de Anna Katharine Green (1901)

    Arthur Outhwaite, abogado del despacho de «Robinson & Outhwaite», camina a paso ligero por la esquina de la neoyorquina calle Cincuenta en una tarde de otoño. Repentinamente, una niña desde lo alto de la escalinata de una vivienda le pide ayuda encarecidamente. Su abuelo se haya muy enfermo y Outhwaite no puede resistirse a la dulce carita de la niña. El abogado entra en la casa a toda prisa y la niña le conduce a una estancia donde encuentra a un hombre de avanzada edad agonizando. El hombre se encuentra de pie con una mano oprimiendo su pecho y la otra tratando de alcanzar unas hojas mecanografiadas sobre la mesa. Outhwaite se acerca al anciano y este le tiende una carta que aprisiona entre sus dedos, mientras le suplica que se la entregue a aquella persona que va destinada. Segundos después, el hombre fallece y el letrado observa la misiva. Sabe que su misión será entregarla a su destinatario, sin embargo en la hoja de papel no hay nada que indique quién es esa persona.

    Este es el gran arranque de Uno de mis hijos de Anna Katharine Green, la madre de la novela de detectives como es conocida. A partir de este punto nos adentraremos en el domicilio de la familia Gillespie. Descubriremos que en la vivienda no se encontraban tan solo el fallecido Archibald Gillespie, famoso corredor de bolsa y magnate del ferrocarril, y su nieta, sino que había más familiares del fallecido en diferentes habitaciones de la casa. Entonces, ¿por qué la niña salió en busca de un desconocido antes que avisar a alguno de sus parientes? ¿Quizá porque el magnate no confiaba en ninguno de sus familiares para entregar esa misteriosa carta?

    La introducción del personaje de Arthur Outhwaite es perfecta para el lector. Perfecta porque la historia estará narrada en primera persona por él e iremos descubriendo a cada uno de los personajes de este libro con nuestro pasivo observador. Resulta curioso como, a pesar de tratarse de un desconocido para todos y haber sido quien ha descubierto el cadáver de Gillespie, nadie parece sospechar de él y enseguida todos parecen señalar con el dedo a sus tres hijos, a cada uno de ellos por diferentes motivos.

    Para los que como yo estamos más acostumbrados a tramas en las que la intriga policial es el centro de la historia, a veces este tipo de novelas nos resultan un poco «descafeinadas». Pasiones desatadas, cambios constantes de sospechosos, deducciones de los hechos a través solamente de pruebas visuales… Todo parece excesivamente basado en las conjeturas y poco en los hechos. Pero no debemos olvidar que los métodos de investigación criminal aún estaban en pañales y que pocos eran los recursos de los que disponía la policía para dar con los culpables.

    Quizá uno de los puntos fuertes de esta narración es la coralidad de la misma, saltando de un personaje a otro e indagando en los recovecos más oscuros de sus vidas. Es muy habitual en las novelas de misterio de corte clásico que sea un detective quien lleve las riendas de la historia y que vaya saltando de interrogatorio en interrogatorio conociendo a los personajes tan solo por lo que este actor nos muestra de ellos. Sin embargo, Green va más allá. Para probar la inocencia (o culpabilidad) de cada uno de los sospechosos se tomará la molestia de desentrañar sus más oscuros secretos, haciendo que viajemos a los bajos fondos de la sociedad neoyorquina de la época. No obstante, no debemos olvidar que nos encontramos con una novela de corte victoriano. Con esto lo que quiero decir es que se trata de un texto edulcorado en las formas, aunque el fondo sí que muestra las miserias más recónditas de los personajes que la pueblan.

    Como colofón a una edición impecable y acompañada de ilustraciones como sucedía en la época original de publicación, no puedo dejar de destacar el excelente prólogo de Juan Mari Barasorda, coordinador desde que nació hace más de dos décadas el festival Bruma Negra. Barasorda es una enciclopedia andante en cuanto a género negro, especialmente en cuanto a novela clásica se refiere. Y en este prólogo hace buen alarde de ello, no solo repasando la vida, obra y milagros de Green, sino de muchos otros autores que componen las raíces del árbol genealógico del género de misterio. Enhorabuena por tu texto, Juan Mari.

    La editorial dÉpoca es quien nos ha rescatado este año Uno de mis hijos, una de las obras más exitosas de la autora después de haber publicado en 2014 El misterio de Gramercy ParkSon ya varias las historias clásicas rescatadas del olvido por Susanna González y Bernardo García-Rovés González, directores de esta pequeña-gran editorial, con el objetivo claro de poner de nuevo en las mesas de novedades de las librerías grandes títulos olvidados de la historia de la literatura. Para ello, se preocupan de revisar las traducciones, lavar la cara a las magníficas estampas originales de las obras, aportar prólogos o epílogos que den un valor añadido al texto y que ayuden al lector a comprender el justo valor de lo que tienen en sus manos… Y para colmo, tienen un mail al que poder escribirles como buzón de sugerencias y recomendarles posibles obras a rescatar. No se puede pedir más.

    Título: Uno de mis hijos (One of my Sons)
    Autor: Anna Katharine Green.
    Traductor: Rosa Sahuquillo Moreno.
    Editorial: dÉpoca (2016)
    Año de publicación: 1901.
    ISBN: 9788494363467.
    Páginas: 368.
    Precio: 23,90€.
    Ficha del libro en dÉpoca: http://www.depoca.es/novedad_Uno-de-mis-hijos.html
  • El hombre de la litera nº10, de Mary Roberts Rinehart (1906)

    El hombre de la litera nº10, de Mary Roberts Rinehart (1906)

    Hace un par de meses, saltando de un autor a otro, investigando sobre fechas de publicación de antiguos libros de misterio, no sé muy bien cómo me encontré con Mary Roberts Rinehart. Rinehart curiosamente ha pasado a la historia de la literatura de intriga como «la Agatha Christie norteamericana«, y digo curiosamente porque su primera novela El hombre de la litera nº 10 fue publicada por primera vez en 1906 mientras que la primera de la escritora británica data de 1922. Aunque su obra más conocida es la segunda, La escalera de caracol, ya sabéis que me gusta abordar a los autores desde sus comienzos y verles así crecer.

    Mary Roberts Rinehart nació el 12 de Agosto de 1876 como Mary Ella Roberts en Pennsylvania, Pittsburgh. Se formó para llegar a ser enfermera y al graduarse contrajo matrimonio con Stanley Rinehart. Debido a la crisis económica acontecida en 1903 comenzó a escribir y desde 1904 a publicar historias cortas en varias revistas para obtener algunos ingresos que ayudasen al sustento de la familia. Poco tardó en alcanzar el éxito: lo logró con su segunda novela La escalera de caracol, de la que llegó a vender más de un millón de ejemplares. Rinehart fue una conocida y reputada autora de narraciones de ficción y de obras de teatro. Su éxito de ventas a veces se veía confrontado con su labores como madre (tuvo 3 hijos) y ama de casa, especialmente cuando decidió viajar a Bélgica como reportera en la I Guerra Mundial, donde entrevistó entre otros a Alberto I de Bélgica y a Winston Churchill. Quizá la mayor curiosidad de su vida es que fue la creadora en 1920 junto a Avery Hopwood de la producción de Broadway The bat, germen de lo que hoy en día es el superhéroe Batman.

    Por si no lo habéis imaginado ya, El hombre de la litera nº 10 comienza a bordo de un tren. Pero no de un tren cualquiera, sino en un lujoso y magnífico Pullman. Este tipo de coches tuvieron una enorme fama durante el s. XIX, cuando los viajes en tren estaban en pleno auge por tratarse del transporte más rápido y cómodo del momento. En la noche del 9 de septiembre en el trayecto entre Pittsburg y Washington, nuestro protagonista y narrador Lorenzo Blakeley (sí, lo siento, en mi edición algunos nombres aparecen traducidos) será sospechoso de un crimen a sangre fría.

    De una manera absolutamente detallada, nos contará paso a paso lo que acontece esa noche y la mañana posterior al crimen. Blakeley será portador de unos importantes documentos que son los únicos que pueden demostrar la inocencia de su cliente en un juicio. Sí, nuestro narrador es abogado. Durante la noche no consigue conciliar el sueño, pasea por los vagones del tren y deja pasar algunas horas hasta que se acuesta. Cuando se despierta a la mañana siguiente descubre que le han robado los documentos y que le han cambiado su traje y sus zapatos por los de otro hombre. Afortunadamente, parece ser que se acostó en una litera equivocada, pero cuál será su sorpresa cuando descubra el cuerpo de un hombre asesinado en la que en realidad era su cama.

    Aunque la novela de aquí en adelante nos presenta algún giro un tanto descabellado, he de reconocer que el arranque me ha parecido formidable. Se acusa la antigüedad del relato en algunos de los argumentos utilizados por el acusado para librarse de las sospechas de asesinato, tales como que nadie en su sano juicio vestiría un traje de color claro teniendo el cabello de color rubio, o que ni siquiera para tratar de ahuyentar sospechas alguien calzaría unos zapatos de número menor al que le correspondiese.

    Aunque la intriga está bien llevada durante la narración, con algunos altibajos, no puedo dejar de destacar la carga de romanticismo de la obra. Blakeley se enamorará perdidamente de Allison West, una de las viajeras del tren a la que tratará de proteger, y la descripción de sus sentimientos por ella puebla muchas de las páginas del texto. En este particular podemos hallar conexiones entre la novela de intriga y la novela gótica, ya que la gótica suele presentar un equilibrio entre el componente pasional y la ambientación de terror, al igual que en este caso se equilibra el romanticismo con la intriga.

    En varias ocasiones, Rinehart aprovecha la investigación policial para citar un par de casos de Edgar Allan Poe, y se arraiga en el género deductivo nombrando al detective más conocido de toda la historia: Sherlock Holmes. Estas dos elecciones está claro que no son fortuitas, ya que ambas fuentes se sienten muy presentes en la construcción de la trama.

    Uno de los puntos fuertes de El hombre de la litera nº 10 creo que es el personaje de Ricardo McKnight, mejor amigo y socio de Blakeley. Así como Blakeley es algo más serio y formal, McKnight hace gala de un humor satírico que aporta un magnífico contrapunto en los diálogos.

    Aunque El hombre de la litera nº 10 es una obra difícil de encontrar, no es imposible. En librerías de viejo, en Iberlibro o en webs como Todocolección es posible hallar todavía algún ejemplar. El que adquirí yo se trata de una preciosa edición de 1929 que ha envejecido magníficamente bien. Estoy convencida de que los libros que tengo ahora mismo en la estantería adquiridos en estos últimos años no se encontrarán en tan buen estado dentro de 100 años. Aunque este tipo de ediciones siempre me dan miedo porque las traducciones a veces son adaptaciones demasiado libres, en este caso he ido comparando el texto con el original en inglés y he de reconocer que no está nada mal.

    Seguramente muchos no comprendáis que busque y aborde libros tan olvidados y descatalogados en nuestro país. Son muchos los que creen que si un libro ha quedado relegado al fondo de las estanterías de nuestros abuelos y no han sido recuperados, o no ha habido continuidad en su reedición, es porque es de baja calidad. Sin embargo, si echáis un vistazo a los catálogos de muchas de las editoriales independientes de nuestro país y os fijáis en la fecha original de publicación os llevaréis más de una sorpresa. Son muchas las que están apostando por rescatar libros que de otro modo nos perderíamos. Ojalá alguna editorial rescate la obra de Mary Roberts Rinehart porque creo que es una escritora que merece mucho la pena.

    *Después de indagar acerca de la fecha original de publicación de este libro he visto que hay cierta confusión sobre si fue esta su primera novela o lo fue La escalera de caracol. Hasta donde he podido averiguar (gracias Gonzalo por tu ayuda, como siempre) El hombre de la litera nº 10 fue publicada en cuatro entregas en el The All-Story Magazine en los meses de Enero a Abril de 1906. Entre Noviembre de 1907 y Marzo de 1908 apareció en la misma revista en 5 entregas La escalera de caracol. Eso significa que El hombre de la litera nº10 es anterior. Sin embargo, la confusión proviene del hecho de que La escalera de caracol fuese publicada antes en un volumen independiente, ya esta apareció como tal en 1908 y El hombre de la litera nº 10 no lo hizo hasta 1909.

    Título: El hombre de la litera nº 10 (The man in lower ten).
    Autor: Mary Roberts Rinehart.
    Traductor: Desconocido.
    Editorial: Edita S.A. (1929)
    Año de publicación: 1906.
    Páginas: 319.
  • ¿Quién mató a la cantante de jazz?, de Tatiana Goransky (2008)

    ¿Quién mató a la cantante de jazz?, de Tatiana Goransky (2008)

    ¿Es posible construir una novela en menos de 100 páginas? ¿Una historia completa, redonda, cerrada y conclusa? ¿Hay espacio para generar interés e intriga en el lector, y para poder construir un mundo literario en el que sumergirse en tan breve espacio? La respuesta nos la da escritora y cantante de jazz argentina Tatiana Goransky con una novela brevísima llamada ¿Quién mató a la cantante de jazz?  La cantante de jazz sin nombre aparece asesinada. Ha sido estrangulada con una cuerda de piano. Una muerte más que adecuada para alguien con un trabajo como el suyo. Una cuerda de un piano utilizado como acompañamiento en sus espectáculos para seccionar su instrumento de trabajo, para ahogar su voz para siempre.

    Goransky repasará uno por uno todos aquellos que formaban parte de su vida. Su hermana gemela, su madre, su mánager, sus amantes. Todos parecen tener motivos para sesgar para siempre la carrera y el éxito de la cantante de jazz. Una cantante con cirrosis, con una pata de palo, con serios problemas de alcoholismo, pero que a pesar de todo ello ha logrado crear a un personaje que es el que cada noche sube al escenario: una mujer fuerte y poderosa, sexy, provocadora con sus vestidos de escote infinito en la espalda, o con una raja en la falda que no te permite pensar en otra cosa. El centro de todas las miradas.

    Precisamente por esto es imposible no pensar que nos hallamos ante un asesinato de género, una elección premeditada por parte de Goransky de una mujer que no sería del agrado de un hombre dominante. Una protagonista con una fuerte carga de erotismo que todos luchan por poseer. Como si se pudiese poseer a una mujer así.

    El encargado de llevar a cabo la investigación será Martínez, un policía que anteriormente también pertenecía al gremio con una trompeta que hace tiempo enterró entre un montón de trastos para olvidar su pasado. Aunque lo que nunca ha podido olvidar ha sido otra muerte que presenció en el pasado, de otro trompetista, y que de forma recurrente le volverá a la mente durante la investigación de esta.

    La novela negra y el jazz siempre han ido de la mano con esos ambientes oscuros y decadentes, cubiertos de humo y de alcohol. Con esta novela Goransky otorga un merecido homenaje a ambos. Especialmente al musical por el que hará un amplio repaso al género en Argentina, demostrando que no solo de tangos viven los bonaerenses. Y como la música forma parte de cada uno de nosotros, al final de la obra ha incluido los pentagramas de las piezas del show de la cantante de jazz y un listado final con las bandas más destacadas, aunque no son pocos los artistas que se citan ya a lo largo de la novela.

    Aunque la novela ya es de marzo de 2014 en su edición argentina de Letra Svdaca, en España podemos leerla gracias a su publicación por Cazador de Ratas en 2015. Esta edición española tiene el añadido de venir ilustrada por Francisco José Asencio y prologada por Javier Marías. Un broche a una novela enorme a pesar de su breve extensión.

    Título: ¿Quién mató a la cantante de jazz?
    Autor: Tatiana Goransky.
    Editorial: Letra Sudaca Ediciones (2008)
    ISBN: 9789874543509.
    Páginas: 86.
    Precio: 9,70€.

    Esta reseña apareció primero en Culturamas.

  • El huésped, de Marie Belloc Lowndes (1913)

    El huésped, de Marie Belloc Lowndes (1913)

    El señor y la señora Bunting han vivido tiempos mejores. Durante años han trabajado en el servicio de diferentes casas y familias, pero circunstancias de la vida han hecho que poco a poco su condición sea cada vez más precaria. De manera paulatina se han visto en la obligación de ir empeñando sus muebles y sus pertenencias más preciadas para poder continuar adelante, dándose tan solo en ocasiones algún pequeño capricho para hacer la vida más llevadera, como la compra de un periódico o un paquete de tabaco. Hasta el señor Bunting había empeñado su ropa de etiqueta que le permitía poder trabajar en el servicio de alguna casa o en algún acontecimiento cuando se lo requerían. Lo único que conservan de valor es su propia casa, un edificio de varias plantas, algunas de ellas acondicionadas para poder alojar a diferentes huéspedes. Pero ninguno ocupa esas habitaciones por el momento.

    Un frío anochecer de noviembre el señor Bunting oye revuelo en las calles de Londres. Son los ruidosos repartidores de periódicos, que hablan de una noticia llamativa y desgarradora; una mujer ha aparecido asesinada y en su vestido un triángulo de papel muestra la firma del malhechor: El vengador.

    Pocos instantes después de leer la noticia, alguien llama a la puerta atraído por el letrero luminoso que indica que hay habitaciones disponibles. Es un hombre elegante, pero a la vez es misterioso y reservado, un tanto excéntrico. Busca alojamiento, y su principal requisito es que necesita tranquilidad y sosiego. Tanto, que decide alquilar dos habitaciones en vez de una y pagar un mes por adelantado para asegurarse de que no alquilen las habitaciones disponibles a nadie más. No quiere vecinos entrometidos y ruidosos.

    Todo parece arreglarse en casa de los Bunting. Es un huésped peculiar, sí. Pero no importa. Le hacen los recados, se ocupan de sus comidas a horas intempestivas y no ponen pegas a que tan solo salga de casa de noche. Hasta que la señora Bunting empieza a casar las piezas y sospecha que su huésped es en realidad El vengador.

    El huésped es uno de esos clásicos que por algún motivo en nuestro país estaban olvidados. Hasta cinco películas han bebido de los textos de esta novela, entre otras una adaptación de Alfred Hitchcock aún muda pero bastante conocida, El enemigo de las rubias (1927). Como podréis suponer, la novela está inspirada en los crímenes reales del asesino más famoso de la historia, Jack el Destripador. Noche tras noche el señor Sleuth, nuestro huésped, abandonará la casa de los Bunting mientras los asesinatos se suceden en la nebulosa ciudad de Londres.

    A pesar de que todo apunta a que el señor Sleuth es El vengador, en todo momento habrá un resquicio de duda, y habrá que llegar hasta las últimas páginas de la novela para desvelar el misterio. De una manera magistral, Marie Belloc Lowndes logra mantener la intriga en todo momento y consigue que compartamos la ansiedad y la angustia de Ellen Bunting por descubrir si aloja bajo su techo a un terrorífico psicópata asesino. Jugará con el lector de un modo extraordinario, utilizando sus prejuicios y poniéndolos en tela de juicio, y consigue que la duda permanezca latente hasta el final.

    El huésped es una novela de misterio de corte clásico, con esquemas repetidos posteriormente hasta la saciedad. Pero no olvidemos que se publicó originalmente en 1913, un momento en el que la reina del misterio Agatha Christie aún no había asomado su nariz dentro del mundo editorial. Esta novela debió ser perversamente interesante para los lectores de la época, especialmente para aquellos contemporáneos de El destripador que pudieron leer día tras día en la prensa las pesquisas para tratar de dar con el asesino más misterioso de toda la historia de la humanidad.

    Título: El huésped (The Lodger)
    Autor: Marie Belloc Lowndes.
    Traductor: Susana Carral.
    Editorial: Menoscuarto (2016).
    Año de publicación: 1913.
    ISBN: 9788415740292.
    Páginas: 296.
    Precio: 19,50€.

    Esta reseña se publicó primero en Culturamas.

  • Monstruos rotos, de Lauren Beukes (2014)

    Monstruos rotos, de Lauren Beukes (2014)

    Cuando en 2013 leí Las luminosas de Lauren Beukes me quedé completamente impactada. Fue uno de esos libros que me costó leer por la empatía que llegué a sentir con la protagonista. Tanta, que tuve que dejarlo a medias y dejarlo reposar varios días. Por eso cuando me dijeron que Siruela publicaría Monstruos rotos supe que podría ser uno de los libros de 2016.

    Un domingo 9 de noviembre la detective Gabriela Versado acude a la escena de un crimen. Allí encuentran algo monstruoso, una especie de broma macabra. Como si nos encontrásemos ante el cadáver de un extraño centauro, descubren el tronco de un niño unido a los cuartos traseros de un ciervo. Apenas tendría unos 10 años, y está encogido, con aspecto sereno. Está claro que ese no fue el lugar donde le mataron ni le ensamblaron a ese otro cuerpo. ¿Y las piernas? ¿Y la cabeza del animal?

    Por otro lado tendremos a Jonno, un joven que acaba de mudarse a Detroit. Se siente solo y desolado, más adelante descubriremos por qué. Se despierta en una casa ajena, y con una mujer en la cama. Sí, una DJ. Comienza a recordar lo que sucedió. Ella despierta y la charla le descubre que es una mujer extraña, pero aún así se siente irremediablemente atraído por ella. O quizá es la soledad. Su relación con ella se volverá dependiente, y ella le convertirá en el bloguero de moda que formará una pieza fundamental de la historia.

    TK se despierta bajo una mesa, en una casa extraña. En apenas unas pinceladas descubrimos que es un hombre solitario y sin medios con los que subsistir. Se dedica a recorrer casas abandonadas, especialmente si acaban de irse de ellas. Hogares a medio recoger, bares que han tenido que cerrar. No importa, en todos ellos encuentra pequeños tesoros. Ropa que aún es válida, televisores de los que puede sacarse provecho, ordenadores que cumplirán una función mejor en otro lugar. Incluso unas zapatillas rojas que regala a Ramón, uno de sus mejores amigos y compañero en estas pesquisas. En esas intrusiones que realizan descubrirán puertas de tiza pintadas en las paredes, puertas que atraen de un modo extraño e irresistible.

    También tenemos a Layla, la hija de Gabi, la detective Versado. Con su amiga Cas descubriremos lo que es ser una adolescente en la ciudad más violenta y con el índice de criminalidad más alto de EEUU. Ensayan para una obra de teatro, no se relacionan demasiado con sus compañeros, pero no importa porque se tienen la una a la otra. Navegan por Internet, destapan a pajilleros y sin saber muy bien cómo se ven como defensoras de la justicia y la ley tratando de destapar a un pedófilo.

    Y por último está Clayton. Clayton es artista. Durante años ha trabajado en diferentes trabajos que han ido nutriendo su arte. De soldador, de carpintero. Ahora tiene 53 años pero no acaba de encontrar su propia voz artística. Hasta que un accidente en el que atropella a un ciervo hace que todas las puertas de su mente comiencen a abrirse y lo vea todo claro.

    Estas son las cinco voces narrativas de la novela. Alternándolas, Lauren Beukes irá estrechando el círculo en estos personajes que inicialmente no tienen ninguna relación ni punto en común, a excepción de Layla y su madre claro está. Y uno de los puntos fuertes de la novela es precisamente el uso diferenciado de esas voces, propias y dispares que con el paso de las páginas son perfectamente identificables. Quizá la más fuerte de todas ellas resulta la de Layla, por usar un lenguaje diferente y por introducir actuales sistemas de comunicación.

    A pesar de ser una novela de tremenda actualidad, tanto por los ejemplos que te muestra como por el modo de ser mostrados, creo que es una novela que puede llegar a envejecer bien. La presencia de Internet es apabullante, más que en ninguna otra novela que haya leído nunca. En la novela se refleja el uso abusivo que muchos (tenemos) tienen hoy en día de las redes sociales, de cómo la subida a la red de un vídeo inapropiado puede llegar a destrozarte la vida, de la inmediatez de las noticias y de la actualidad. Está mostrado con recursos directos, con capturas de chats, con conversaciones en que cambia la tipografía de la novela para que sepamos que no es un fragmento novelado y ello hace que el efecto sea muy verídico.

    Lo que en apariencia puede parecer una novela negra, con una trama policíaca en busca de un asesino que une piezas de diferentes seres, en realidad es un retrato de la sociedad norteamericana focalizado en la zona de Detroit, pero seguramente válido para todas aquellas ciudades demacradas y empobrecidas. Solares abandonados, gentes que tratan de buscarse la vida, existencias sesgadas por divorcios o asesinatos, acoso infantil, pedofilia.

    Creo que la inclusión en la colección de policíaca de Siruela es arriesgada. Sí, tiene un fuerte componente de investigación policíaca. Pero también hay un desarrollo de fantasía en la parte final que puede llegar a descolocar mucho a los lectores de género negro. Desde mi punto de vista no es ni lo uno ni lo otro. Creo que Beukes ha utilizado estos recursos como una excusa, que el peso de la novela se centra en Detroit, en las personas que la habitan, en el uso excesivo de armas, en la violencia que se palpa en cada una de las ambientaciones. Tan solo en una ciudad así puedes pasarte horas tratando de buscar el casquillo de una bala perdida para que no interfiera en futuras investigaciones de asesinato. Esa es la mentalidad.

    A pesar de estar escrita de un modo exquisito no me ha gustado tanto como Las luminosas. En esta lograba generar intriga desde las primeras páginas, había una expectación latente en cada una de ellas. Sin embargo Monstruos rotos avanza mucho más despacio, hasta cerca de la mitad de la novela no hay apenas acción, por eso considero que al lector de género puede defraudarle un poco en este punto si no sabe bien a qué clase de novela se enfrenta. Creo sinceramente que la etiqueta de policíaca puede dañar a la novela. Para aquellos lectores más clásicos y que no conozcan los devenires de la autora puede resultar chocante el desenlace de la misma, aunque es cierto que la autora bebe de tantos géneros que es una novela muy difícil de clasificar.

    Título: Monstruos rotos (Broken Monsters)
    Autor: Lauren Beukes.
    Traductor: Rubén Martín Giráldez
    Editorial: Siruela - Policíaca (2016)
    Año de publicación: 2014.
    ISBN: 9788416396726
    Páginas: 440.
    Precio: 21,95€.
    Ficha del libro en Siruela: http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=2933&completa=S