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La cigarra del octavo día, de Mitsuyo Kakuta (2007)

«Acaban de aprender algo sobre el ciclo de vida de las cigarras. Permanecen siete años bajo tierra y sólo viven siete días cuando salen al mundo. No sé si esa historia es realmente cierta o no, pero la primera vez que la escuché me impresionó mucho que esperasen tanto tiempo para vivir una vida tan corta. Yo también era una niña cuando le expliqué a unos adultos eso mismo. La cigarra del octavo día puede ver cosas que las demás no ven. Quizá no quiera, pero después de todo no es tan terrible. No hay necesidad de cerrar los ojos.»
Con esta idea tan cruel y tan romántica de la vida, Mitsuyo Kakuta da nombre a la novela que os traigo hoy. Durante un tiempo la literatura japonesa me fascinó, y sigue haciéndolo, me sigue atrapando ese ritmo, esa cadencia, esa melancolía y esa tristeza que lo inunda todo. Pero hacía tanto que no leía una novela japonesa que creo que ha influido en que esta me haya gustado aún más.
Kiwako es una mujer desesperada, que lo ha perdido todo en la vida y parece que ya no tiene nada más que perder. Quizá por ello comete una de las locuras más grandes que puede cometer un ser humano: robar una vida. Una mañana se cuela en casa de un matrimonio y les roba su bebé de pocos meses. Claro, no hay nada fortuito en esta elección. Resulta que Takehiro, el padre del bebé, ha tenido una aventura de muy larga duración con Kiwako. Como siempre sucede en estos casos, el hombre casado le promete a la amante que se irá con ella y serán felices, pero nunca llega el día. En este caso hay que sumarle que la esposa de Takehiro se ha quedado embarazada y ha tenido un bebé, el bebé que Kiwako siente que debería ser de Takehiro y suyo.
Desde el primer momento, la vida de Kiwako se convierte en una huida. No tiene padres, no tiene amigos, no tiene dónde ir. Pero no le importa, tiene en sus brazos a su niña y hará lo que sea posible para cuidarla como una hija.
La novela está estructurada en dos partes con dos voces diferentes, por un lado la de Kiwako y por otra la de la niña. La novela está muy bien planteada, porque a pesar de estar narrada en primera persona consigue darle una voz muy neutra. Las dos narradoras nos cuentan lo que sucede y cómo se sienten en cada momento, pero no aporta juicios de valor, no intenta llevarte a su razonamiento, a su visión particular.
En el trasfondo de la novela están las relaciones familiares, el maltrato a las mujeres (que no tiene por qué ser físico), y un tema que se muestra muy abiertamente y sorprende más aún viviendo de una novela japonesa: el tema de la maternidad. La sociedad automáticamente adjudica a todas las mujeres el rol de madres por el hecho de poder tener hijos. Pero ni todas las mujeres quieren esa responsabilidad, ni están preparadas. Personalmente, siempre me han sorprendido mucho las trabas administrativas que se pone a las personas que quieren adoptar un niño, porque creo que el simple hecho de demostrar que quieres ocuparte de él tiene más valor que la gente que tiene hijos sin ser conscientes de la labor y la responsabilidad tan enorme que supone.
Y aunque creamos que estamos en el s. XXI y que ya no se cree que todas las mujeres deban ser madres, la realidad no es así. Se sigue discriminando a las mujeres laboralmente por miedo a que te dejen en la estacada si se quedan embarazadas, peores condiciones laborales, peores sueldos, más complicaciones a la hora de contratar, y si te contratan discriminación en la empresa si llegas a tener hijos por el simple hecho de que tus prioridades vitales hayan cambiado.
La realidad que nos muestra la novela es muy dura: mujeres engañadas por sus maridos, o utilizadas para engañar, mujeres a las que se las obliga a abortar, o que son despreciadas si siguen adelante y crían a sus hijos solas. El panorama que nos muestra no es alentador, y la crítica social es brutal. Y además, todo cubierto por ese halo de elegancia y respeto que desprenden las novelas japonesas, equilibrio muy difícil de conseguir.
Como veis, me ha encantado la historia. Tanto los medios de los que se sirve para contarla, como la historia y la denuncia que se hace de la sociedad japonesa. Aunque creas tener las ideas muy claras respecto a cómo posicionarte en cuanto a la historia, irás cambiando en más de una ocasión durante su lectura adoptando una postura y a las pocas páginas otra.
Mitsuyo Kakuta es autora de más de 50 novelas, libros de cuentos y ensayos. Ha ganado 13 premios literarios en su país.
Título: La cigarra del octavo día (Yōkame no Semi) Autor: Mitsuyo Kakuta. Traductor: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés. Editorial: Galaxia Gutenberg (2014) Año de publicación: 2007. ISBN: 9788416072446. Páginas: 240. Precio: 18€. Ficha del libro en Galaxia Gutenberg: http://www.galaxiagutenberg.com/libros/la-cigarra-del-octavo-dia.aspx
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Heridas abiertas, de Gillian Flynn (2006)

La gente habla del hogar familiar como un lugar idílico, un oasis de bienestar donde refugiarse y sentirse protegido. Generalmente, la gente suspira con pasar unos días en la casa paterna, recibir los cuidados de sus padres, dejar que tu madre haga que la aguja de la báscula se dispare por culpa de potajes y comidas copiosas, no tener que realizar tareas domésticas porque te tengan a cuerpo de rey. Esa imagen ensoñadora en la que te sientes como un bebé rodeado de gruesos cojines, mullidos y confortables, arropado con una manta calentita.
Así debería ser el hogar de nuestros padres, precisamente eso: un hogar. Un lugar en el que refugiarte, al que acudir cuando estás desorientado y perdido. La educación de tus padres deberían ser un faro que alumbre y guíe tus pasos, un arma que te ayude a pisar con fuerza por la vida, con confianza y determinación. Pero por desgracia no siempre es así.
No sé qué clase de obsesión tiene Gillian Flynn con el horror doméstico, pero está claro que sabe meter el dedo en la llaga. Los crímenes de una localidad estadounidense de Misuri nos quedan lejanos, muy de novela, muy de ficción. Pero sabe cómo introducirte en ese pequeño pueblo de Wind Gap, que lo sientas como tuyo y que ese terror se te incruste en los poros.
Camille es periodista en Chicago, en un periódico poco conocido. Su jefe Curry descubre que hay una noticia para cubrir en Wind Gap, y por lo tanto empuja a Camille a que regrese a su lugar de origen a cubrir la historia. Podrá aportar una visión más completa al conocer la zona y las gentes, y encima al hospedarse en casa de su madre el alojamiento le saldrá gratis al periódico. Pero como decía más arriba, la vuelta a casa no siempre es un momento soñado para algunos.
Algunos padres creen que sigues siendo esa misma muchacha que salió por la puerta con la maleta unos años atrás. Pero la vida continúa, la gente evoluciona y te conviertes en un adulto igual que ellos. Pero ellos no consiguen ni verlo ni aceptarlo. Te hacen sentir como si aún tuvieras 12 años, con miradas inquisitivas y preguntas incómodas, con juicios de valores por cuestiones que creías superadas cuando decidiste vivir tu propia vida. Pero siempre consiguen hacerte sentir de nuevo como una niña.
«De niña, no recuerdo haberle dicho nunca a Adora cuál era mi color preferido, ni qué nombre me gustaría ponerle a mi hija cuando fuese mayor. No creo que llegase a saber nunca cuál era mi plato favorito y desde luego nunca me presenté en su cuarto de madrugada, llorando por culpa de las pesadillas. Siempre siento lástima por la niña que fui, porque nunca se me pasó por la cabeza que mi madre pudiese consolarme. Nunca me ha dicho que me quiere, y nunca he supuesto que sea así. Se ocupaba de mí. Atendía mis necesidades. Ah, sí, y una vez me compró una crema con vitamina E.»
Así es como Adora consigue que Camille se sienta en el mismo momento que atraviesa el umbral de su casa. Pero es que esa casa no es una casa cualquiera. Cuando Camille era pequeña, su hermana Marian murió muy enferma, y ese fantasma sigue pesando sobre la existencia de Adora. Para colmo, entran en juego un padrastro transparente, que ni pincha ni corta en la vida de la familia, y una hermanastra caprichosa y depravada, Amma.
Con este cuadro familiar, Camille irá a cubrir la noticia de la desaparición de Natalie, una niña de 10 años. No debería ser algo excesivamente relevante si no hubiera aparecido otra niña asesinada, Ann, un año antes. La aparición finalmente del cuerpo de Natalie, y en ambos casos con ambos cuerpos estrangulados y con los dientes arrancados, enlazan los casos.
Al ser nuestra protagonista una periodista en vez de un policía o un detective, la investigación transcurre más de puntillas, más como espectadores que como protagonistas. Camille pregunta, indaga, pero no es ella quien lleva el caso. En este sentido la trama avanza más lenta, centrándose más en la historia familiar de Camille, en sus traumas infantiles, en trazar un perfil de su madre Adora y su hermanastra Amma, dos personajes femeninos terroríficos en algunos puntos, que nublarán la fuerza de Camille como una sombra, desenterrando viejos fantasmas.
Para Camille no será sólo como volver a la infancia. Tiene demasiadas Heridas abiertas, tanto metafórica como literalmente, ya que es una persona que visualiza palabras sobre su piel, palabras que le queman y que necesita grabar con la ayuda de un cuchillo, grabar de verdad, cubrir su cuerpo de llagas castigadoras, y a veces esa llamada de su piel quema demasiado.
«Sentí cómo mi cuerpo se enardecía. Me puse a pasear por la habitación, traté de recordar cómo respirar, cómo calmar mi piel… pero esta me seguía gritando. A veces mis cicatrices tienen vida propia.»
El personaje de Camille me ha resultado fascinante. Una mujer atormentada por su pasado, que no consigue poner orden en su presente, alcohólica, con graves problemas psicológicos, pero aún así muy muy fuerte, con una personalidad firme, con determinación y con las cosas claras. No es fácil volver a un pueblo donde todas las amigas de la infancia que aún viven allí se han convertido en esposas y madres, y donde todas te interrogan acusadoras intentando entender por qué no tienes un marido protector y una recua de niños agarrados a tus faldas.
Perdida en su momento generó sentimientos encontrados entre los lectores. Yo no esperaba demasiado de la novela, tan solo un best-seller fácil de leer y poco más. Y aunque para mí fue un poco más que eso tampoco creo que fuese la novela del año. Sin embargo, Heridas abiertas es completamente diferente. Sí, es cierto que ese leitmotiv de los horrores que tenemos de puertas adentro de nuestros hogares se mantiene, pero tanto la narrativa como la trama son mucho más elaboradas, mucho más crudas y mucho mejor perfiladas. Y sorprende aún más sabiendo que esta novela es anterior a Perdida, no posterior. El debut literario de Flynn. Y que no es tan conocida como Perdida. Y no puedo comprenderlo, porque me ha parecido una novela soberbia.
Título: Heridas abiertas (Sharp Objects) Autor: Gillian Flynn. Traductor: Ana Alcaina Pérez. Editorial: Penguin Random House (Colección Roja y Negra) (2014) Año de publicación: 2006. ISBN: 9788439728115 Páginas: 312 Precio: 16,90€ Ficha de Heridas abiertas en Literatura Random House: https://www.penguinrandomhouse.com/books/602406/heridas-abiertas--sharp-objects-by-gillian-flynn/9788417125721/
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Fundido en negro. Antología del mejor calibre criminal femenino (2014)

Tengo sentimientos encontrados con este libro. Desde que vi que iban a publicarlo quise hacerme con él. Relatos, negro-criminales y escritos por mujeres. No podía pintar mejor. Cristina Fallarás, Rosa Ribas, Susana Hernández… La lista no me atraía en su totalidad, pero sí unas cuantas de las autoras que se veían reflejadas.
Aunque a la mayoría de las autoras yo no las conocía, según nos indica en una pequeña introducción de cada una de ellas, casi todas tienen ya una trayectoria afianzada. Unas más que otras. Y la veteranía no ha sido, desde mi punto de vista, un grado a tener en cuenta en algunas de las historias.
Los relatos son muy variados y sobre contenidos muy diversos. En general en todos ellos son mujeres las que llevan la voz cantante; las protagonistas, sean policías o detectives, son mujeres, aunque en algún caso el peso de algún compañero masculino tenga una importancia vital en las tramas. El tema de la homosexualidad está muy presente en algunos de los relatos, lo que me llama la atención porque no me he topado muchas novelas o relatos de protagonistas masculinos en que se trate el tema abiertamente; me da la sensación de que las mujeres se ven capaces a tratar el tema más abiertamente (acepto recomendaciones de novelas negras con protagonistas hombres donde los detectives sean homosexuales, porque a bote pronto no caigo en ninguna).
Como característica de todos ellos, que creo que es lo que marca la diferencia de esta antología, es que todos ellos están protagonizados por personajes que ya existían en la ficción, es decir, por personajes que han aparecido en anteriores novelas de las autoras. En los casos en que ya conoces al personaje, resulta una idea muy interesante leer un poco más sobre esas investigadoras. En los casos en los que no las conoces, pueden atraerte irremediablemente a leer alguna de las novelas o espantarte y no acercarte a ellas ni con un palo. A mi me han sucedido ambas cosas.
La calidad de los relatos me ha parecido muy irregular. Independientemente de las tramas, que pueden gustar más o menos según los gustos, he visto unas diferencias cualitativas muy grandes entre unos y otros. Me han gustado especialmente el de Susana Hernández (en el cual aparece la propia Susana como personaje) y el de Rosa Ribas. Pero si me tengo que quedar con uno, lo tengo claro, el de Cristina Fallarás. En tan solo 5 páginas (sí, habéis leído bien, 5 páginas) te monta un relato con el que se te ponen los pelos de punta y que consigue golpear con fuerza. Es increíble la capacidad de síntesis de algunos autores, cómo pueden decir tanto con tan pocas palabras, y es el caso de Fallarás. Puede que su estilo no guste a todo el mundo, pero desde luego a los que nos gusta nos tiene encandilados.
Sin embargo hay otros relatos en los que creo que no se ha captado la esencia de lo que es un relato en sí. La información superflua sobra aún más que en una novela, la acción debe ser directa, la intriga debe ser constante en prácticamente toda la historia y los personajes deben tener una especie de halo que te enamore y te atrape. Si en un relato de veintipocas páginas sobran párrafos, es que algo no funciona.
Escribir relatos no es fácil, como decía más arriba la capacidad de síntesis debe ser muy buena, hay que tener muy claro lo que sobra y lo que no, y no en todos los relatos se cumple esta norma. Como punto muy positivo de la antología destaco la idea de juntar en un volumen autoras nacionales del género que ayuden a impulsar a las féminas dentro de la novela negro-criminal. No son tan pocas como creemos, pero son poco conocidas muchas de ellas. Al menos tenemos algunas que brillan con luz propia y consiguen ese magnífico estatus en el que no llegas a plantearte si la pluma que escribe el texto estaba sostenida por un hombre o por una mujer.
Os dejo la lista de autoras y títulos:
- ¿Dónde estás, Mónica?, de Maria Antònia Oliver.
- La voz de la sangre, de Alicia Giménez Bartlett.
- Angelitos negros, de Rosa Ribas.
- Sin tratamiento de cortesía, de Isabel Franc.
- Yo pago, tú lo otro: una aventura de Victoria González, de Cristina Fallarás.
- La ternura del jugador de rugby, de Susana Hernández.
- Órdenes a la carta: un caso de la comisaria Ruiz, de Berna González Harbour.
- Un perro llamado Úrsula, de Clara Asunción García.
- El ladrón de vigas, de Carolina Solé.
Título: Fundido en negro. Autor: Varios autores. Editorial: Alrevés. ISBN: 9788415900504 Páginas: 217 Precio: 16€ Ficha del libro en Alrevés: http://www.alreveseditorial.com/fitxallibre.php?i=119
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Don de Lenguas, de Rosa Ribas y Sabine Hofmann (2013)

Con esta ya son tres las novelas nominadas al Hammett 2014 que os traigo por aquí. Primero fue La estrategia del pequinés, después El último milagro y esta semana Don de Lenguas. Una novela escrita a 4 manos. Es algo que no me acaba de entrar en la cabeza, cómo dos mentes, dos plumas, son capaces de juntarse y escribir algo tan redondo y tan bien escrito. ¿Dónde empieza la maestría de una y acaba la de la otra? Me quedo con curiosidad de descubrirlo.
Don de Lenguas es una novela negra con importantes tintes históricos. No se trata de una novela histórica, ojo. Pero la trama transcurre en 1952 en España y es inevitable que el entorno histórico pese mucho en la historia. Para colmo, la trama está protagonizada por dos mujeres. En un momento en el que a las mujeres podría prohibirles su marido que trabajasen, que estaba mal visto que viviesen solas o que ejercieran según qué empleos. Por lo tanto, las autoras han escogido a dos mujeres fuertes e independientes para su narración.
– […] Ella es la intelectual de la familia. Esa palabra era peyorativa referida a una mujer. La recordaba incluso como insulto cuando en la escuela había mostrado su afición a la lectura. Tampoco era positiva en boca de su madre.
Por un lado, Ana Martí, una periodista de sociedad hija a su vez de un reconocido periodista. Este antecedente y la casualidad la pondrán al frente de la crónica de un asesinato de una conocida dama de la sociedad de Barcelona de la época. El hecho de que sea apenas una veinteañera influirá y mucho en las decisiones que toma y el ímpetu con que coge la investigación. Ve en este reportaje su oportunidad de ser una periodista de verdad y no piensa desaprovecharla.
La que lo esperaba tendría unos veinticinco años, tal vez alguno menos. […] Tenía las manos sobre el regazo, envueltas en la chaqueta negra como si fuera un manguito. Falda larga, medias oscuras y zapatos planos que no pudieron evitar que, al levantarse para saludarlo, lo superara en un par de centímetros. ‘Uno sesenta y nueve’ le concedió Isidro, no dispuesto a regalarle a ella los tres centímetros que lo separaban a él del metro setenta. No le gustaban las mujeres altas, más altas que él. Tampoco le gustaban las mujeres que se levantaban para saludar y daban la mano con fuerza como los hombres. Esa, encima, era guapa. Lo miraba expectante, con unos enormes ojos de color castaño claro como el pelo que llevaba recogido hacia atrás.
Por otro lado, Beatriz, una prima lejana experta en filología, con un pasado no muy afín al Régimen, y por lo tanto con los pies mucho más en la tierra que Ana. Busca la oportunidad de abandonar el país, porque no consigue trabajo como la profesora universitaria que debería ser.
Como digo, la historia arranca con el asesinato de Mariona Sobrerroca, una conocida viuda de la burguesía de Barcelona. Todo apunta a que se ha tratado de un robo y el inspector Isidro Castro parece tener las ideas muy claras a este respecto. Pero cuando Ana acude a cubrir la noticia y comienza a hacer preguntas incómodas, conseguirá abrir la mente de Castro para que vea detalles que anteriormente no había visto en el caso.
A pesar de ser Ana y Beatriz quienes llevarán el peso de la investigación en la historia, está claro que el papel de Castro es imprescindible. Ya no solo porque dos mujeres no podrían haber llevado a cabo esas investigaciones en la época por todos los impedimentos que se habrían encontrado, sino porque todo estaba bajo vigilancia en aquellos años. Una vecina cotilla, una pariente que no te tuviese mucho aprecio, un vigilante de un parque, un camarero curioso. Los ojos observando estaban por todas partes, las apariencias lo eran todo en aquellos años, y en cuanto te salías de la norma marcada, acababas teniendo problemas. Las acusaciones por rojo o por republicano eran peligrosas y había que pasarse la vida mirando hacia atrás para saber quién te estaba vigilando. Por lo tanto, el papel del policía en la historia es fundamental para que sea verosímil.
‘Verdad’ era una palabra que cada vez le parecía más imprecisa. Era siempre una firme candidata a ser manipulada. Cada régimen la deformaba a su conveniencia; este la usaba como si la hubiera creado a su medida.
La trama va en ascenso durante toda la novela. Las voces de las dos protagonistas son muy diferentes y están bien diferenciadas, con un tono más ingenuo cuando se trata de Ana, y con otro mucho más maduro cuando se trata de Beatriz. Quizá el arranque protagonizado por Ana pueda dar una sensación de narración más frívola, pero según avanzas te das cuenta que es completamente premeditado, con esa periodista que trata crónicas de sociedad.
Respecto a la ambientación me ha resultado exquisita. La novela está colmada de documentación en todos los aspectos que la componen. No te quedas con la sensación de leer una novela histórica, porque toda la información que te dan es ambientación nada más, sin grandes discursos en contra del Régimen ni convirtiéndose en un panfleto feminista. Todo forma parte de la narración, y aunque te sorprenda en más de una ocasión que estas cosas sucedían hace 60 años solamente, quedan dentro de lo anecdótico y lo complementario de la trama principal. Está realmente logrado que te lleves un buen reflejo de lo que fueron esos años en Barcelona, pero como un poso a la trama principal, sin empañar la historia que nos quiere contar.
Después de llevar un año en mi estantería, me decido a leerla justo cuando se publica la segunda entrega, El gran frío. Y de nuevo, escrita por ambas autoras. Habrá que leerla.
Título: Don de Lenguas. Autor: Rosa Ribas y Sabine Hofmann Editorial: Siruela (2013) ISBN: 9788415803065 Páginas: 407 Precio: 19,95€ Ficha del libro en Siruela: http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=2155
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Las dos caras de enero, de Patricia Highsmith (1961)

Patricia Highsmith es una de mis eternas pendientes. Leí hace como diez millones de años Extraños en un tren, del que apenas recuerdo nada más allá de la película de Hitchcock. Y tengo como deberes para este año, o el que viene a más tardar, leerme la serie de Ripley de la que todo el mundo me cuenta maravillas. Que se adapte uno de sus libros al cine es una excusa como otra cualquiera para leerla, y más aprovechando la reedición que acaba de lanzar Anagrama.
Con Las dos caras de enero viajamos a Atenas. Tendremos 3 protagonistas. Por un lado, Rydal Keener, un joven norteamericano que ha viajado al país aprovechando el dinero de una herencia. De este modo, pone algo más que tierra de por medio con su padre, el cual le internó en un reformatorio a raíz de un escarceo amoroso con una prima. Por otro lado, Chester MacFarland y su esposa Colette, un matrimonio estadounidense también, que huyen debido a que Chester es un estafador con varias identidades a sus espaldas.
La casualidad, que parece ser uno de los leitmotiv de Highsmith, hace que Rydal se cruce con ellos y se quede fascinado con el gran parecido de Chester y su padre. Padre que recientemente ha fallecido y el verle de repente en Atenas es como una aparición. Su curiosidad podrá con él y se dedicará a seguir y observar a la pareja. A tanto llega su obsesión que llega a aparecer en el hotel del matrimonio justo en el momento que Chester carga con un cadáver por el pasillo del hotel.
La reacción de Rydal es extraña y sorprendente: inmediatamente ayuda a cargar a Chester con el cuerpo. Y asume el papel de líder del grupo. La confusión y el pánico de Chester y Colette son calmados por Rydal, que enseguida les ofrece una salida: deben huir a otro hotel y salir a primera hora para Creta. El cadáver no es un cadáver cualquiera: se trata de un policía, y aunque logren esconderse esa noche, a la mañana siguiente serán el punto de mira de toda la policía ateniense. Se ofrece a conseguirles pasaportes falsos, una coartada… Todo parece fácil gracias a Rydal. Pero las desconfianzas en este pequeño grupo no tardarán en surgir.
Aunque la historia de entrada me resultó demasiado inverosímil, es cierto que en ocasiones reaccionamos de maneras muy extrañas ante sucesos en nuestra vida. Y ahí está la genialidad de la novela: en el estudio que realiza la autora de los sentimientos y las decisiones humanas. Los cambios de parecer, la influencia que tienen quienes nos rodean, las deliberaciones a las que llegamos en situaciones desesperadas. Seguro que alguno de vosotros recordaréis alguna circunstancia de vuestra vida en que actuasteis de un modo que ni vosotros mismos esperaríais.
El retrato que hace de los protagonistas, sus emociones, sus pensamientos, para mi ha sido lo mejor de la novela. Es más, estaba decidida a ver la adaptación cinematográfica al terminar el libro, y me intrigaba cómo llevarían a la pantalla todos esos monólogos interiores y esas dudas de los personajes. Está claro que Patricia Highsmith es la reina del misterio por algo.
Acerca de la adaptación cinematográfica, es un tanto floja precisamente por lo que os comento. Es muy difícil llevar a la pantalla todo eso que en la novela sucede en el interior de cada uno: las dudas, los miedos, las contradicciones. Aunque es bastante fiel en cuanto a la trama, cambiando algunas cosas que probablemente sean necesarias en la pantalla para entender la historia, hay un punto fundamental que creo que le hace perder el espíritu de la novela. En el libro, es Rydal el que en seguida ejerce el papel de líder, el que coge las riendas de la situación y ofrece alternativas. Todo surge de un modo muy natural, no es alguien que ejerza presión sobre sus compañeros para que tomen según que decisiones. Pero en la película es Chester el que en todo momento lleva la voz cantante: él decide qué hacer y cómo debe hacerse, cuánta información dar a sus compañeros y cuánta no. Y cambia por completo el sentido de la historia.
En cuanto a Colette, en la novela es una mujer mucho más frívola y despreocupada, en seguida parece haber superado el trauma de presenciar un asesinato y centra sus ojos en Rydal al que admira y venera. En la película es una mujer mucho más atormentada por lo que ha sucedido, con miedo por todo lo que traen como bagaje de Estados Unidos y mucho menos provocadora.
Como punto final, no puedo dejar de comentar que la edición de Anagrama es un verdadero desastre. Soy muy fan de los Compactos de Anagrama, me encantan este tipo de ediciones. Pero en este caso es un timo. Para empezar, la portada con el cartel de la película tomado tal cual, con el título incluso en la fotografía y el logo de la 64 Berlinale. Pero el interior… El texto parece ser que está tomado de la edición original, con unos fallos de maquetación importantes, los típicos que se encontraban en la impresión con tipos móviles, pero que hoy en día no son perdonables. Faltas de ortografía, letras que faltan en algunas palabras, cambios hasta de tipo de letra… Una reimpresión sin revisar ni corregir. Es cierto que el precio del libro no llega ni a los 10€, pero creo que los lectores merecemos un respeto y que no se nos tome el pelo, porque pagamos por algo más que hojas impresas y pegadas. Si pagas por el trabajo de alguien, a cambio esperas que lo hagan.
Título: Las dos caras de enero (The Two Faces of January) Autor: Patricia Highsmith. Traductor: Amalia Martín-Gamero Editorial: Anagrama (2014) Año de publicación: 1961. ISBN: 9788433977465 Páginas: 300 Precio: 9,90€ Ficha del libro en Anagrama: https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/las-dos-caras-de-enero/9788433977465/CM_643
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Perdida, de Gillian Flynn (2012)

«A ver, con una mano en el corazón: levante la mano quien nunca pensó en matar a la persona que más ama en todo el mundo»
Esta argumentación de Rodrigo Fresán en el apéndice de Perdida es la que podría dar sentido a toda la argumentación de la novela. Seamos sinceros: la vida en pareja puede llegar a ser un verdadero infierno. Todo depende de cuánto estés dispuesto a soportar del querido amor de tu vida, y cuántas cosas estés dispuesto a callarte.
North Carthage, a orillas del río Mississippi. Verano. Quinto aniversario de bodas. Amy desaparece de su casa. Todo el escenario apunta a que alguien se la ha llevado: la puerta abierta de par en par, muebles tirados, cristales rotos… Todo muy típico. Todo menos Nick, el apesadumbrado marido. ¿O no está apesadumbrado? Pasan las horas, su adorada esposa no está, pero no parece que se encuentre en un estado de desesperación ni tristeza. Incluso parece sonreír…
Ya lo dicen las estadísticas: el culpable siempre es el marido. Porque, ¿quién puede tener motivos más poderosos que el marido? Harto de la vida marital quiere deshacerse de la esposa; o descubre que está embarazada y decide matar dos pájaros de un tiro; o resulta que él tiene una amante y matándola cubre su seguro de vida. Podéis hacer todas las cábalas que se os ocurran: nadie tiene motivos más de peso que el marido. Del amor al odio hay solo un paso, no lo olvidéis.
Todo comienza, como cada año, con la búsqueda del tesoro que Amy le prepara a Nick. Es su juego favorito: hacer que exprima su mente para adivinar las pruebas a las que ella le somete. Es un juego, y es divertido. Excepto cuando la búsqueda es contrarreloj y puede que te abra las puertas a saber algo más de la desaparición de tu mujer.
Como ya he adelantado en Goodreads al terminar la novela, hay dos aspectos que al terminarla y reflexionar sobre ella me han llamado la atención. Primero, la enorme tela de araña que teje Flynn. Eso viene sustentado por el punto de vista «femenino» de la novela. No porque sea una novela femenina o destinada a mujeres, no lo veo así. Sino por lo enrevesado de la mente femenina, que llega a dotar a la novela de múltiples recovecos sin fin. Los hombres son más crueles, pero nosotras somos más malignas. Y en segundo lugar, el hecho de que haya logrado que me lea casi 600 páginas del tirón cuando ni uno solo de los personajes me ha caído bien. Ni de lejos. Casi siempre empatizas con alguno de los protagonistas o te identificas con ellos en algunos aspectos . Pero en este libro con ninguno. Amy me ha parecido una pija redomada, malcriada y consentida, acostumbrada a conseguir siempre todo lo que quiere. Y Nick un pusilánime sin voluntad ni personalidad, tan tonto que no es capaz de ver una evidencia aunque la tenga delante. Ni los secundarios ni los principales, todos ellos me han caído mal.
Las situaciones están llevadas tan al extremo, los personajes son tan irritantes, que al final… te das cuenta de que estás rodeada de gente así. Como las vecinas que acuden al socorro de Nick para consolarle, o como los padres de Amy, tan egoístas y oportunistas que parece que solo quieren recuperar a su hija para sacar tajada. Todo el mundo tiene tendencia a pensar siempre mal, a juzgar antes de conocer los hechos, a tacharte de algo que no eres solo porque es lo que toca, lo que la sociedad sugiere. Estamos en la era de la comunicación, y eso hace que la sobreinformación nos haga prejuzgar todo lo que nos rodea. Y es uno de los argumentos que defiende la novela: que no importa lo que alguien haya hecho sino lo que opinen los demás que ha hecho.
Y eso es lo que Flynn hace también con nosotros: Nick es el malo, Nick es el bueno, Amy es la mala, Amy es la buena, una y otra vez durante toda la novela. Haciéndote cambiar, buscando que empatices con uno y con otro, esperando a ver de qué lado cae la tostada. Y haciendo eso es muy buena.
Sobre el final… Bueno, mucha gente critica el final de la novela. No me ha entusiasmado, pero con sinceridad. ¿De qué otro modo podría acabar? Fue una de las cosas que más me tenían en vilo durante la lectura, cómo narices iba a cerrar el círculo. Y cuanto más lo pienso, más veo que no podía ser de otro modo. Que al final todos obtienen justo lo que merecen.
Lo peor de la novela en mi caso ha sido la sobreinformación. He tardado demasiado en leerla, ya había leído demasiadas opiniones y todas ellas opuestas. A unos les había encantado, y a otros les había dejado cabreados por considerar que el final es una ilusión creada por un mago. Creo que es lo mejor que le puede ocurrir a una novela: que de una forma u otra a nadie le deje indiferente, que la ames o la odies, pero que se hable de ella aunque sea mal.
Está claro que hay novelas de género mucho mejores, con una narrativa que las hace ser poderosas, y con tramas mejor narradas que estas. Pero las comparaciones son odiosas. Siempre habrá novelas mejores y novelas peores, que se lean mejor y otras más sesudas. Pero Perdida está muy bien escrita, muy bien elaborada y muy bien contada, con todos esos recursos del best-seller, sí. Pero con un equilibrio muy bien medido.
*Mención especial a la magnífica traducción de Óscar Palmer, añadiendo eso que tanto reclamamos muchos lectores: notas explicativas antes de traducciones aventuradas. Un diez.
Título: Perdida Autor: Gillian Flynn Traductor: Óscar Palmer Editorial: Random House Mondadori (2013) Fecha de publicación (2012) ISBN: 9788439726821 Páginas: 576 Precio: 17,90€ Ficha del libro: http://www.megustaleer.com/noticia/681/perdida-gone-girl-de-gillian-flynn
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La mujer que no bajó del avión, de Empar Fernández (2014)

Los impulsos humanos en muchas ocasiones son impredecibles. ¿Cuántas veces tomamos decisiones que segundos antes no habríamos apostado por ellas? Hay un pequeño interruptor en nuestra cabeza que a veces se dispara y tomas decisiones por nosotros.
Eso es lo que le sucede a Álex una noche. Acaba de aterrizar en El Prat de Barcelona recién llegado de Roma. Ha pasado una mala experiencia y llega con el ánimo derrotado. Sin dinero, sin trabajo, sin opciones. Es el último pasajero que queda por recoger su maleta. Todos los demás han recogido ya las suyas de la cinta, y tan sólo una maleta da vueltas solitariamente, mientras Álex espera por la suya. De repente, aparece la esperada maleta, Álex se acerca a recogerla… y se lleva las dos.
Es uno de esos impulsos, de esos actos que de manera inconsciente realizamos, sin pensar en las consecuencias de nuestros actos. Sale por la puerta del aeropuerto, nadie parece mirarle, su hermano le espera en la puerta y tampoco le pregunta por la segunda maleta, todo es muy normal. Se hospedará en casa de su hermano Raúl. Ya son 4 en casa, la habitación la ocupará como mucho durante dos semanas, Rosa ya está harta de las idas y venidas de Álex, no sienta la cabeza, no hace nada con su vida.
En cuanto se encuentra solo en casa, rompe el candado de la maleta robada y consigue ver lo que hay en su interior. Ni en esto tiene suerte: es una maleta de mujer, no podrá aprovechar la ropa, no hay nada de valor. Aunque sí hay dos objetos llamativos: una libreta de un color mostaza muy feo y una urna funeraria. El cuaderno parece pertenecer a una mujer llamada Sara. Álex lee las primeras páginas y el argumento no parece precisamente un cuento de hadas. De la mano del cuaderno conoceremos la vida de Sara, sus cómos y sus porqués, sus razones, sus motivos. Fisgaremos como si fuese a través de una cerradura en su vida, en su alma y nos empaparemos de culpabilidad y de dolor, mucho dolor.
La mujer que no bajó del avión es una novela muy bien escrita. La narrativa de Empar es exquisita, y consigue montar una trama redonda y sin fisuras. Es una trama compleja, toca muchos palos y lo hace de forma magistral. Abarca temas que levantan ampollas y que la prensa a día de hoy trata de acallar, pero que son una realidad que nos rodea. Os daría más pistas, pero no quiero reventar uno de los puntos fuertes de la novela para mí.
Aunque el tema que más se respira en la novela es el de la culpabilidad. Es muy difícil prever las consecuencias de nuestros actos, tomar consciencia de hasta qué punto una mentira o un acto puede repercutir en los que nos rodean, hasta qué punto puedes hacer daño a los demás. Los daños colaterales que vamos dejando detrás de nosotros. Seguro que si miramos hacia atrás, recordamos momentos dolorosos y haber sufrido por actos que la otra persona quizá hizo sin mala intención o sin pensar demasiado en el daño que podría infligirnos.
Lo mejor es que debido al recurso del cuaderno tendremos dos historias: la vida cotidiana de Álex y la historia de la vida de Sara. Las narraciones se solapan, podemos asistir a la lectura del cuaderno sentados en un bar junto a Álex, husmear en la vida de Sara y quienes la rodearon. Debido a la lectura por tramos del cuaderno, la intriga está muy bien conseguida, mantiene el ritmo alto, haciéndote que no pierdas la curiosidad ni el interés por saber qué pasó y sobre todo cómo pasó todo.
Sólo le pongo un pero, y es uno de los finales del libro. Como digo, al haber más de una trama hay más de una historia que cerrar, y el cierre de una de ellas no ha terminado de gustarme. Me ha resultado precipitado y no demasiado convincente para mí, pero no enturbia al resto de la novela.
Cuando he terminado el libro, me he fijado que el nombre de la colección es OffVersátil, Misterio. Y es la denominación perfecta para el libro. No lo denominaría como novela negra, sí que tiene altas dosis de intriga, y que tenemos una especie de investigación, pero no creo que se trate de una novela negra. Sin embargo el calificativo de misterio creo que le va perfecto. Es más bien una novela de suspense, que te mantiene expectante, y que sin ser una trama de estas que necesitas leer en dos días, te mantiene en vilo, deseando saber cómo se casan todas las piezas del puzzle.
Título: La mujer que no bajó del avión. Autor: Empar Fernández Editorial: Versátil (Colección OffVersátil) (2014) ISBN: 9788492929962 Páginas: 272 Precio: 16,50€ Ficha del libro en Versátil: http://www.ed-versatil.com/wordpress/2014/01/la-mujer-que-no-bajo-del-avion/
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Mamut, de Esther García Llovet (2014)

Estamos no se sabe bien dónde. Parece ser algún remoto lugar de Estados Unidos, pero no nos lo dice. Año 1997. Junot se acerca al recinto carcelario a eso de las dos y diez de la tarde. A recoger a Toro. Hoy es el día que sale de la cárcel. Y ahí está Junot.
Pero resulta que la liberación de Toro se ha adelantado. Hace un mes que Gabriel Toro está en la calle. Y Junot no sabía nada. Los guardias le comentan que ha dejado sus pertenencias en la cárcel: su viejo reloj digital, un encendedor, un blíster de ritalines y una pesada moneda con el búfalo americano. Lo que llevaba encima el día que le apresaron 2 años atrás. Junot se llevará los objetos personales de Toro con él.
Así que Junot comienza la búsqueda de su amigo, recorriendo carreteras, moteles, llevando a chicas con él, preguntando a unos y a otros sobre Toro. Cuando le preguntan quién quiere saberlo, siempre contesta que es el señor Li, uno de los hombres que estaban en la cárcel cuando fue a recoger a Toro. Algo huele mal, muy mal, pero tendremos que seguir leyendo para descubrirlo.
– ¿Sabéis de algún bar por aquí donde pueda ver la tele? El más pequeño de todos coge la pelota a rebote y se la coloca debajo del brazo. – ¿Qué dices? – Algún sitio donde tengan televisor. Para ver un partido. El chico lo mira. Tiene un corte en la ceja y rasgones por todas partes. – Si me das diez pavos te dejo verlo en mi casa. Está mi hermana mayor. Bah. ¿Qué partido vas a ver? – ¿Y cómo sabes que no soy un killer y voy a rajarle el cuello a tu hermana mayor? – contesta Junot sacando un billete del bolsillo. – Toma. Las llaves de casa – dice el niño arrojándole un llavero por encima de la verja -. Es la última de esta calle a la derecha. El número 773. Mi cuarto está en el sótano, entrando por el cuarto de estar. – ¿Y tus padres a qué hora llegan? El chico da una patada al balón y sale corriendo detrás: – A mis padres les rajó el cuello mi hermana mayor.
Es el primer libro que leo de Esther García Llovet y ya os digo que no será el último. Tiene una narrativa desgarradora, a frases cortas, contándonos la historia en tercera persona, como un narrador observador, pero con un tiempo presente que hace que recorras todas esas carreteras sentado en el coche con Junot. El ritmo es pausado, muy reposado, parece que oyeses las lentas pisadas con el caminar del protagonista. Los diálogos son rápidos, ágiles, sin florituras. No nos cuenta nada sobre los personajes, y sin embargo son los que llevan la novela, tanto los que aparecen presentes como el omnipresente Toro.
Suelo estar acostumbrada a un tipo de novelas muy descriptivas, es lo bueno o lo malo de la novela negra, que suele describirte personajes y escenas como si de una fotografía se tratase. Mamut no es así. Es como si estuvieses observando a través de un catalejo y sólo pudieras ver lo que te muestra a través de su mirilla: sabes que hay más cosas alrededor pero no se te permite verlas. Eso es lo que sucede con esta novela, ves lo que sucede con los personajes, pero desconoces por qué busca a Toro, qué es lo que necesita de él, qué pasó para que le metieran en la cárcel.
Pero tranquilos, que la autora es muy lista y sabe que esa curiosidad hay que satisfacerla. El libro se compone de tres partes, un presente en 1997, un pasado en 1995 y de nuevo un presente en 1997. El pasado en 1995, dos años atrás, esos dos años que ha pasado Toro en la cárcel, ya te indica que tu ansia de conocimiento puede que sea cubierta. Y el final es igual de brillante que el resto de la novela: arisco y sin concesiones, mostrándote de nuevo sólo unos retazos de toda la escena, sólo lo que quieren que veas. Ese tipo de final que reconozco que no convence a todo el mundo, quizá un tanto abierto, o quizá un tanto incompleto, pero completamente acorde con el espíritu de la novela. En mi caso, me ha encantado, y eso que no soy partidaria de ese tipo de desenlaces que no te cuentan todo lo que te gustaría saber.
Mamut es una novela muy breve, ni a las 200 páginas llega, pero que te sacia por lo pausada de su narrativa. No sé si denominarla como novela negra. Quizá si que lo es, ese espíritu de intriga, de oscuridad, de maldad, de thriller… Pero lo de las etiquetas es lo de menos. Lo que sí que es, es una road movie literaria, con esos viajes, esas apariciones de personajes en distintos lugares, sólo perfilados por la brevedad de su aparición, con un protagonista que nos guía en ese viaje. En resumen, una novela bien construida.
Título: Mamut Autor: Esther García Llovet Editorial: Malpaso (2014) ISBN: 9788415996217 Páginas: 173 Precio: 18€
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Las luminosas, de Lauren Beukes (2013)

¿Cuál puede ser la mayor traba para un fugitivo de la ley? El espacio, el lugar donde esconderse para no ser apresado, ¿verdad? ¿Y qué pasaría si la solución no fuese el espacio, sino el tiempo? ¿Si en lugar de huir a otro país huyeses a otro año? Ese es el motivo por el que Harper, el asesino del libro que os traigo hoy, no tiene miedo de las consecuencias de sus actos.
Desde los años 20 a los años 90, daremos saltos adelante y atrás en el tiempo de la mano de Lauren Beukes, en una magnífica novela que te atrapa desde el primer capítulo. Harper va en busca de sus luminosas, jovencitas que siente la necesidad de matar. Una necesidad que le viene proporcionada por una extraña casa. Pero lo que al principio parece un juego macabro sin más, lo acaba llevando más allá: no sólo se conforma con matarlas en distintos momentos de la historia y siempre en la ciudad de Chicago, sino que se preocupará de buscarlas desde su infancia, obsequiándolas con objetos que muchas de ellas conservarán toda su vida: un poni de juguete, una carta de béisbol… Objetos que están fuera de lugar en los escenarios del crimen, pero a los que la policía nunca llega a darles mayor importancia. Toda una obsesión por sus luminosas.
Harper no será nuestro único protagonista. De hecho, la protagonista principal es Kirby, una de sus luminosas que tras su ataque consigue sobrevivir de forma milagrosa. La obsesión de Kirby por atrapar al tipo que le hizo eso, será lo que mueva toda su vida, buscando en los asesinatos que se van sucediendo en su entorno, hasta que descubre que tiene que buscar más allá del ámbito que la rodea.
Ambos personajes podríamos calificarlos de prototipos en un primer momento: un asesino sin alma y una jovencita vengativa. Pero hay más. El asesino no es arquetípico, acaba sufriendo un montón de efectos y de daños en sus ataques, y es que no siempre es tan fácil salir ileso en un enfrentamiento. Poco a poco se va convirtiendo en un cúmulo de cicatrices y consecuencias, a veces algunas tan potentes que le llegan a tener fuera de circulación una temporada.
Por otro lado Kirby podría parecer la típica mujer atacada que acaba teniendo más valor del habitual, pero la autora se adentra en el dolor, en la rabia que tiene dentro, en todo el daño que le ha causado y descubrimos que el problema es que ha dejado a Kirby vacía y carente de sentimientos, lo que la hace ser capaz de no tener miedo de nada… De nada excepto de su agresor.
Como la propia autora nos desvela al final en sus agradecimientos, los detalles que hacen tan verídica la novela no son gratuitos. Semanas y semanas de documentación, de investigación, de charlas con expertos en las materias que trata, de datos sobre los locales, los deportes, los juguetes… Muchas pequeñas cosas que hacen que luego la historia no chirríe como sucede en otras, y que hacen que te centres de lleno solo en la trama, porque todo lo que la rodea está bien tejido. Por ejemplo, un detalle que me llamó la atención. En un momento de tensión de la trama, uno de los personajes necesita estar en contacto con sus compañeros. Estamos en 1992. Por lo tanto, se compra un busca. Quizá si nos hubiese dicho que tenía un teléfono móvil, de entrada no nos habríamos dado cuenta por lo acostumbrados que estamos hoy en día a ellos, pero pensándolo con calma no habría sido normal. Al igual que el hecho de que en circunstancias de peligro busquen cabina telefónicas, por el mismo motivo, no tenían teléfonos móviles. Y bajo una situación de peligro es un detalle de gran importancia.
Como podéis ver, el libro me ha encantado. Como a la mitad, reconozco que he pasado un mal momento al leer una parte de la trama en que me ha tocado la fibra. La forma de describir las escenas, pero sobre todo los sentimientos, a veces hacen que se te ponga un nudo en la garganta. A pesar de la trama fantástica de los viajes en el tiempo, la calificaría más de novela negra que de novela fantástica. La trama de los asesinatos y sobre todo el modo de ahondar en el alma humana se me acerca más a este otro género, pero es cierto que si eres lector puramente de género, la trama fantástica igual no te convenza del todo. A mi desde luego sí, me ha convencido. He devorado las 400 paginas en cuanto he tenido ocasión, y se me han hecho muy muy cortas.
*Sólo un apunte más sobre la edición. Aunque a primera vista me ha encantado, tanto la portada, la ilustración, el lomo, la rústica tan blandita, el gramaje de la hoja… Casi cerca del final he descubierto que la tinta de las letras se corre con mucha facilidad. No soy una persona a la que le suden las manos, por lo que el fallo sé que no está en mi piel. Por Twitter más gente ha comentado que les ha pasado lo mismo. Así que un punto negativo muy grande en este aspecto para RBA, editorial que adoro. Son 17€ de libro, no es una edición de bolsillo, y estas cosas molestan mucho.
Título: Las luminosas (The Shining Girls) Autor: Lauren Beukes. Traductor: Pilar Ramírez Tello. Editorial: RBA (2013). Año de publicación: 2013. ISBN: 9788490066621 Páginas: 416 Precio: 19€