Un robo, un posible asesinato y un huevo de Fabergé
El 22 de diciembre, la princesa rusa Olga Karukhina aparece muerta en su cama. Aún no se ha determinado si ha fallecido por causas naturales (había soplado ya unas cuantas velas) o si se trata de un asesinato. La primera en dar la voz de alarma es su vecina, la señora Minelli, que tenía buena relación con la princesa y solía subirle la compra, ya que la anciana llevaba años sin salir de casa.
Pero Olga no vivía sola. Compartía su hogar con su nieto Ivan, quien, tras descubrir el cadáver, huye de la vivienda dejando la puerta de la habitación abierta, lo que alerta a la señora Minelli. El caso cae en manos del inspector jefe Brett Nightingale y su compañero Beddoes, quienes pronto descubren que ha habido un robo. ¿Podría estar relacionado con otros asaltos recientes?
Así arranca Misterio en Londres, de Mary Kelly, la tercera entrega de la serie protagonizada por Nightingale.

Un tesoro escondido y un rastro de sospechas
Aunque no hay pruebas que señalen directamente a Ivan como culpable, su extraña reacción despierta sospechas. Es posible que haya entrado en estado de shock al perder a la única familia que tenía en Londres, pero su huida deja más preguntas que respuestas.
El título original de la novela, The Christmas Egg (El huevo de Navidad), da una pista clave sobre el robo. Olga guardaba en su habitación un baúl repleto de joyas de un valor incalculable. Este tesoro era una de las razones por las que apenas salía de casa. La pieza más valiosa de la colección era un exclusivo huevo blanco de Fabergé, que un perista llamado Majendie había tenido la oportunidad de admirar.
Majendie proporciona a Nightingale información sobre las joyas que contenía el baúl, piezas tan valiosas que podrían haber sido motivo de asesinato. Pero hay otro detalle que pone en alerta al inspector: mientras compra un regalo para su esposa, recibe un inesperado descuento en la tienda del perista. Acaba de romper un broche con gran valor sentimental y está buscando una pieza de reemplazo. El descuento, que a simple vista parece un gesto inofensivo por la cercanía de la Navidad, le deja una sensación incómoda. ¿Podría comprometerle en un futuro? Nightingale decide mantenerse alerta y seguir de cerca a Majendie.

Navidad, misterio y una persecución en la nieve
La novela transcurre a lo largo de los días 22, 23 y 24 de diciembre. No podría ser más adecuada para leer en fechas navideñas. Y para rematar la jugada, la autora introduce una persecución en plena ventisca que nos hará agarrar una manta mientras leemos. Lo que comienza como una investigación policíaca reposada y tranquila por las calles de Londres se convierte en un thriller en la nieve, en los bosques de Kent. Coches averiados, personas perdidas, maletines ocultos bajo tierra y hasta un helicóptero.
«Abandonó la cabina empañada y salió a la calle. El intenso frío no neutralizaba las emanaciones de ‘fish and chips’ y vinagre procedentes de los locales que poblaban la calle, pero servía para realzar los contenidos de temporada de los escaparates: mandarinas, frutos secos, abetos, cajas de elaboradas galletitas, e hileras y más hileras de pavos bridados, iluminados por un cadavérico resplandor fluorescente.
Misterio en Londres, página 41
Una novela de personajes
Aunque la autora no nos cuenta demasiado sobre el protagonista, es con quien más tiempo pasamos a lo largo de la novela. Sabemos que está casado con Christina, una cantante de ópera que atraviesa un período de descanso para cuidarse, aunque empieza a cansarse de la inactividad. No llegamos a conocer su aspecto físico, pero sí que estamos ante un personaje amable.
Entre los secundarios, destaca especialmente Stephanie Cole. Trabaja en la tienda del perista y acude a casa de Nightingale con la excusa de devolverle un guante que perdió en su visita. No tarda en mostrar su desilusión al descubrir que el inspector está casado, y mantienen una conversación que se extiende durante varias páginas y resulta crucial para el caso.

Mary Kelly
A través de esta novela, queda claro que Kelly no tenía prisa en desarrollar la trama. La acción más intensa se concentra en el último tercio del libro, aunque, para mí, no ha sido la parte más interesante. La autora da espacio a los diálogos, a las conversaciones entre personajes. No teme aburrir a sus lectores porque sabe exactamente cómo hacer que esos intercambios aporten valor a la historia, y lo logra con una prosa cuidada.
Hace que sus lectores recorran las calles de Londres, y aquí introduce un elemento que ya sabéis que me fascina: la ambientación histórica. Aún quedan edificios derruidos por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, y la imagen de una muchacha que se sienta cada día entre esas ruinas es difícil de olvidar.
«Una joven rubia peinada con una cola de caballo y con un abrigo amarillo, sentada al sol en un área bombardeada junto a una tienda durante la hora del almuerzo; una bandeja de terciopelo salpicado de purpurina en un escaparate y una mujer contemplándolo de espaldas a él, con el pelo moreno enroscado en un moño, Christina, su esposa, antes de serlo; la joven, con el pelo rubio trenzado alrededor del rostro, vista desde el otro lado de la calle, inclinándose en el interior de ese mismo escaparate para sacar un delicado objeto.»
Misterio en Londres, página 33
Estamos ante una obra con una estructura atípica: lo que comienza como una investigación por robo acaba convirtiéndose en una persecución y en una lucha por la supervivencia. De lo urbano a lo rural. De lo reposado a lo frenético. De los diálogos a la acción. En definitiva, una novela recomendable no solo por su historia, sino, sobre todo, por la capacidad descriptiva y evocadora de su narradora. Una autora para descubrir y seguir leyendo.
Título: Misterio en Londres (The Christmas Egg)
Autora: Mary Kelly
Editorial: Duomo (2023)
Año de publicación: 1958
ISBN: 9878419521118
Número de páginas: 320