Par accident, de Camille Fontaine (2015)

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Amra es una joven argelina que lleva una vida tranquila y sin sobresaltos en el sur de Francia. Vive con su pareja y su hija, trabaja en una lavandería, y apenas hace nada más que trabajar y disfrutar de su familia. Una noche, volviendo a casa en su coche, atropella a un hombre debido a una imprudencia: conducía mientras hablaba por el móvil y apartó la vista de la carretera durante un segundo, lo necesario para no ver que había alguien en su camino.

Es acusada de homicidio involuntario, y mientras espera el juicio pasa sus horas angustiada por haber dejado a un hombre en coma. Poco después, Angélique aparece como testigo del atropello. Afirma que era imposible haberlo evitado, que él casi se tiró bajo las ruedas del coche. Esto lo cambia todo para Amra y no puede ser más feliz. Su culpa se alivia y Angélique empieza a rondar por su vida. Salen a cenar, a bailar, le hace de taxista y su hija la adora. Sin embargo, una noche Angélique le confiesa que en realidad no vio el accidente, que estaba a varios kilómetros de allí cuando sucedió todo.

Par accident es una de esas películas que son difíciles de catalogar. Se encuentra a medio camino entre el el drama social y el thriller de intriga, dependiendo del minuto de metraje en el que nos encontremos. Durante gran parte de la cinta, Fontaine se adentra en la relación de las dos mujeres, cómo Amra se deja llevar por la personalidad arrolladora y despreocupada de Angélique. De manera literal consigue que se suelte la melena cuando a penas se conocen, y cuando poco sabe de ella. Tan solo que es la persona que es probable que la libre de la cárcel. Logra que salga, que baile, que beba, que se olvide por unos minutos de todo, de su vida, como si Angélique le diese la excusa para hacer algo que llevaba deseando desde hacía tiempo.

Émilie Dequenne como Angélique

A medida que la historia avanza y descubrimos algunos de los secretos ocultos de Angélique, sospecharemos gracias a Amra que hay algo extraño en todo esto. ¿Por qué alguien declararía que vio un accidente si no es cierto? ¿Qué está ocultando?

La interpretación de ambas actrices resulta, en algunos momentos, irregular. Es cierto que se le notan las costuras en ciertos tramos y que todo podría estar mejor resuelto. Sin embargo creo que merece mucho la pena aunque solo sea por el desenlace final. El sabor de boca que deja es tan satisfactorio que se pueden pasar por alto estas pequeñas imperfecciones.

Tras esta trama envuelta de intriga, Fontaine aprovecha para contarnos una historia sobre inmigración y clases bajas. Amra vive en una caravana en un lugar perdido en medio de la nada, tanto porque no pueden permitirse algo más decente como porque su chico no tiene papeles. Ella tampoco, pero al menos está en trámites de obtenerlos. Por ello, cuanto más lejos se encuentren de las miradas de posibles delatores, mejor que mejor.

Émilie Dequenne y Hafsia Herzi como Angélique y Amra.

El trabajo de Amra es bueno, pero duro. Su jefe trata de demostrar lo buen jefe que es. Sin embargo, en una de las escenas iniciales muestra su verdadero rostro: Amra ha alegado que estuvo enferma para faltar al trabajo cuando estuvo arrestada. Su jefe se acerca y le pregunta si se encuentra bien. Le indica que puede descansar si lo necesita, pero que recuerde que si se desmaya sobre una de las máquinas no podrá alegar que ha sido un accidente laboral. Está plagada de pequeños detalles como este, que se muestran de una forma velada, para que solo puedan verlos los espectadores que muestren mayor interés.

Par accident es la primera película de la escenógrafa Camille Fontaine, y tanto la dirección como el guión de esta cinta corren de su mano. En el World Premieres Film Festival se alzó con dos galardones. Está disponible en Filmin, por si alguien se anima a verla. Y dura tan solo 85 minutos. No tenéis excusa.

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