Carbón Animal, de Ana Paula Maia (2011)

Publicado el

«Al final solo quedan los dientes. Permiten identificarte. El mejor consejo es conservar los dientes antes que la dignidad, porque la dignidad no va a decir quién eres, o mejor, quién fuiste. Tu trabajo, tu dinero, tu documentación, tu memoria o tus amores, de nada servirán. Cuando el cuerpo se convierte en carbón, los dientes preservan al individuo, su verdadera historia. Los que no poseen dientes no llegan ni a miserables. Se tornan cenizas y pedazos de carbón. Solo eso.»

Carbón animal, página 9.

Con esta impactante reflexión abre Ana Paula Maia la historia de Carbón Animal, una novela que gira —como viene siendo habitual en su obra— en torno a la muerte en su aspecto más físico. Para Maia las carcasas que recubren nuestra alma son tan solo eso, un envoltorio que llegada la hora puede arrojarse a la basura sin mayor problema. Sin embargo, sitúa a sus protagonistas ante debates morales al afrontar cómo, cuándo y dónde debemos poner punto y final a nuestros cuerpos una vez que la vida se ha ido ya.

Tres protagonistas.

Ernesto Wesley es bombero. Tiene una curiosa enfermedad por la que no puede detectar el dolor físico. No importa que se esté quemando un pie mientras sofoca un fuego: él, sencillamente, no es capaz de sentirlo. Debido a ello es uno de los mejores bomberos del cuerpo, ya que consigue llegar a los pisos más elevados y descubrir las habitaciones donde hay restos humanos calcinados por el olor que desprenden.

Ronivon es hermano de Ernesto. Es incinerador de cadáveres. Se encarga de gestionar los hornos donde se introducen los cuerpos, y de machacar los restos una vez calcinados para convertirlos en ceniza. Trabaja en uno de los mejores crematorios de la zona, y tiene un enorme respeto por el compromiso hacia los vivos que requiere su labor con los muertos.

Por último, Edgar Wilson es minero del carbón. Hace más de tres años que no ve la luz del sol, ya que pasa doce horas bajo tierra. A pesar del gran número de compañeros, Edgar sabe que su trabajo es de los más solitarios. Y vive ante la sombra del peligro de derrumbe de la mina o de una posible explosión.

Los tres protagonistas de esta novela nos muestran distintas formas de vida que se encuentran unidas entre sí por la constante presencia de la muerte sobre ellos. El concepto de futuro dista mucho del que podríamos tener ninguno de nosotros. La violencia que padecen a través de sus miserables existencias no cala dentro de ellos, y todos son personajes resignados —de la mejor forma posible— con la existencia que les ha tocado vivir.

Narración carente de conflicto.

A pesar que en un par de momentos sí podríamos decir que existe un conflicto, durante el resto del texto la narración es plana. Que nadie malinterprete este «plana» como ausencia de emoción. Me estoy refiriendo a carente de tensión narrativa, de acción. Maia ha escogido tres profesiones de una dureza extrema. No busca tanto narrar una historia como contar una manera de afrontar la vida; pensando solo en el hoy, sin anhelos de futuro, sin buscar algo mejor.

«Aunque haya escasez de tantas cosas, los muertos nunca escasean. La muerte no da tregua. Cuanto más difícil es la vida, más muerte genera. La tarea es interminable.»

Carbón animal, página 72.

Tan solo algunos sucesos aislados son los que les hacen replantearse si esa será la forma más adecuada de ganarse el pan, de pasar sus vidas. Pero hasta que eso no sucede aceptan su destino como si estuviese escrito de antemano.

¿Para todos los públicos?

Ana Paula Maia es una de esas autoras a las que no me atrevo a recomendar a la ligera. Igual que me sucede con Esther García Llovet o con David Peace. Sus textos son muy crudos, y si no tienes una buena relación con la muerte, en su concepto más físico, es mejor que no te acerques a sus libros. Sin embargo, creo que a pesar de lo descarnado de sus obras, es sano plantarle cara a estos temas. Porque lo único seguro en esta vida, es que todos y cada uno de nosotros vamos a morir.

Título: Carbón animal (Carvão animal)
Autora: Ana Paula Maia.
Traductora: Teresa Matarranz.
Editorial: Jus (2018)
Año de publicación: 2011.
ISBN: 9786079409937
Número de páginas: 112.
Precio: 17€.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *