Fanny Ellsworth, la editora que marcó el cambio de rumbo del género negro

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Una pequeña introducción.

Black Mask fue una revista de género pulp fundada en 1920 por H. L. Mercken y George Jean Nathan. El propósito inicial era hacer frente a las pérdidas que les había ocasionado el magazine literario The Smart Set. El primer número de Black Mask ni siquiera estaba dedicado al género negro-criminal. Comenzaron ofreciendo cinco publicaciones en una, tratando de atraer así a una cantidad mayor de lectores. Las temáticas eran aventuras, misterio, detectives, romances e historias de lo oculto. Estos primeros ejemplares contaron con una editora al frente, F. M. Osborne. Osborne siempre apareció en portada solo con sus iniciales buscando proyectar una imagen varonil, ya que la revista iba dirigida más al público masculino.

Portada de la primera Black Mask

A pesar de la escasa calidad de los primeros números, Mencken y Nathan recuperaron su inversión inicial de 500 dólares. Tras ocho entregas, vendieron la revista a Elinger Warner y Eugene Crow por 12.500 dólares. A partir de ese momento, Black Mask decidió centrarse en la ficción detectivesca. No será hasta 1923 que surjan los elementos característicos de lo que podríamos denominar como primera ola del hard-boiled: un estilo duro, sin emociones y con una marcada objetividad, cuyo principal representante fue el personaje de El agente de la Continental de Dashiell Hammett, y cuya estela seguiría Raymond Chandler después. Un estilo que buscaba alejarse de manera premeditada del carácter refinado y elegante de las novelas de la Golden Age.

La segunda ola no tardó en aparecer, y fueron Steve Fisher, Max Brand, Frank Gruber y Cornell Woolrich sus principales representantes. Se caracterizaba por una escritura subjetiva, con una psicología más desarrollada y con una mayor presencia de las emociones en los textos. Sin Fisher, Brand, Gruber ni Woolrich esta evolución no habría sido posible. Pero lo que es menos conocido es que esta transformación vino propiciada por un cambio en la dirección de la Black Mask en 1936 cuando Fanny Ellsworth tomó las riendas de su edición.

Carroll John Daly, creador del hard-boiled

Top de ventas y caída en desgracia.

Black Mask alcanza su récord de ventas a principios de los años 30. A partir de ese momento su popularidad comienza a decaer debido a que el mercado empieza a saturarse: la proliferación de este tipo de publicaciones consigue matar de éxito al género. En 1936 se decide reducir la paga de los escritores, el editor Joseph Shaw es despedido al protestar por esta medida, y varios autores abandonan el barco con él.

Así es como se encuentra Fanny Ellsworth Black Mask cuando acepta el puesto de editora: con un presupuesto mínimo y en fase terminal. De este modo, hace suya la máxima de que si no quieres los mismos resultados no lleves a cabo las mismas acciones. Y contrata una nueva camada de autores con un material completamente diferente: William Irish (Cornell Woolrich), Frank Gruber, Steve Fisher y Max Brand (Frederik Faust).

Hombre leyendo ‘Inside Detective Magazine’, ca. 1940 (Photo by Kirn Vintage Stock/Corbis via Getty Images)

Frank Gruber dijo de Ellsworth que «Era una mujer extremadamente erudita». «Ella sabía lo que quería», «un detective más humanista», un «enfoque más suave y desnudo de emociones» que el de los comienzos de la ficción hard-boiled. Estos escritores eran menos duros, y hacían hincapié en la respuesta emocional del héroe ante una ciudad amenazante, una táctica tomada de las historias de romance y aventura de la época de la Depresión.

Revuelo ante una mujer editora.

El nombramiento de Ellsworth como editora de Black Mask fue un escándalo en la industria. «Una conmoción recorrió el mundo editorial», comentó Frank Gruber. «¡Una mujer al frente de Black Mask!». Sin embargo, como ya hemos visto más arriba, Gruber valoraba el trabajo de Ellsworth. Entre otras cosas porque Ellsworth creía que el tipo de ficción hard-boiled era demasiado limitado y gracias a las historias que seleccionó abrió las puertas a una serie de elementos más apegados a la humanidad de los personajes.

Es digno de mención que se considerase un escándalo que Black Mask tuviese una editora al frente, ya que muchas otras revistas en aquel entonces eran editadas por mujeres. Street & Smith’s Detective Story fue editada en los años 30 por Daisy Bacon, y en los 40 por Ruth Miller. Y ambas firmaban con sus nombres completos en las portadas.

Daisy Bacon, editora de Street & Smith’s Detective Story

Últimos intentos de rescate.

Otro de los cambios que introdujo Ellsworth fue el del tipo de cubierta. Buscaba aportar elegancia y glamour, tratando de este modo un mayor impacto visual que captase a más lectores. Por desgracia en 1940 la situación es tan mala que los propietarios deciden vender a su principal competidora, Dime Detective Magazine.

Ellsworth será sustituida por Kenneth White y se produce un retorno a las historias más apegadas al perfil de la primera ola (investigador duro y narraciones violentas). Todo en vano, ya el cambio más sustancial había acontecido en la sociedad y en el mercado editorial. El despegue de las ediciones de bolsillo acabó desterrando a estas revistas y Black Mask dejó de publicarse en julio de 1951.

Portada de 1935
Portada de la etapa de Fanny Ellsworth

Importancia de Fanny Ellsworth.

A pesar de que quienes escribieron las historias que hicieron posible la apertura de miras del hard-boiled fueron Irish, Gruber, Fisher y Brand, también es cierto que hasta la llegada de Ellsworth a Black Mask nadie antes había querido publicarlas.

Conviene remarcar también que este nuevo y oscuro estilo psicológico de la ficción criminal saltó del papel al celuloide, y coincidió con la era clásica del thriller de cine negro. El uso de la fotografía, los encuadres de la cámara y las sombras del cine enriquecieron la narrativa al igual que la prosa obsesiva y onírica potenció los guiones. Steve Fisher y Cornell Woolrich jugaron un papel decisivo en este proceso con la adaptación de alguna de sus novelas: Phantom Lady (Robert Siodmak, 1944), The Mark of the Whistler (William Castle, 1944), Deadline at Dawn (Harold Clurman, 1946), Fear in the Night (Maxwell Shane, 1946), Black Angel (Roy William Neill, 1946) o I Wouldn’t Be in Your Shoes (William Nigh, 1948) entre otras.

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