Esclavas, de Alicia Palmer y Bosco Rey-Stolle (2014)

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Alex, Asier, Jaime, Luis, Pablo, Albert, Paco, Vicente, Pedro y Fernando.

Jaime es voluntario en un comedor social. A la salida, se reúne con un amigo al que le cuenta que el próximo viernes se reunirá en Madrid con unos japoneses por negocios. Quiere cerrar un acuerdo con ellos, y su amigo lo ve claro: la mejor manera de causarles buena impresión es la de cerrar la noche contratando los servicios de dos profesionales. Como bien le dice a Jaime, debe tomarse ese desembolso de dinero como una inversión. Al igual que puede serlo llevarle a un buen restaurante.

Albert recoge basura de las playas y Pablo es sacerdote. Mientras trabajan en el separado de los residuos recogidos por Albert, hablan de que más tarde irán a la despedida de soltero de un amigo común. Y que han contratado un reservado en el Afroditas con dos mulatonas brasileñas incluidas.

Paco y su padre tienen una empresa de transportes. Mientras consiguen trabajo, emplean su nave para almacenar los muebles de aquellos a los que han desahuciado de sus casas y no son de este país. Momentos después, Paco realiza un viaje. Pasa frente a un club de carretera y se pregunta si podrá dejarles su tarjeta por si pueden hacer negocios con ellos.

Viñeta de ‘Esclavas’

Trata de personas.

A través de las historias de diez hombres, Alicia Palmer y Bosco Rey-Stolle nos presentan distintas situaciones en las que es posible posicionarse frente a la trata de personas. Cualquier pequeño gesto de apoyo o de colaboración con aquellos que viven de explotar a otras supone no ayudar a que pueda erradicarse.

La elección de los diez hombres no es casual. Todos, en apariencia, son personas comprometidas. Sea con el medio ambiente, con los derechos de los animales, con los inmigrantes o con aquellos que deben vivir con alguna dificultad de movilidad. A pesar de que todos ellos se vuelcan con causas justas, no parecen ver la injusticia que hay detrás de este tipo de servicios.

Si las historias de estos personajes no fuesen suficientes, también conoceremos las de Natasha, Thais, Gisela, Venus y Sara. Mujeres que se han visto obligadas a vender su cuerpo a través de diferentes modos de captación y que se ven atrapadas en una forma de vida de la que no ven escapatoria.

Alicia Palmer

Texto más allá de la viñeta.

Un prólogo y algunos anexos nos arrojan más luz y datos estadísticos sobre la trata de personas. España es uno de los países donde el consumo de prostitución está menos desprestigiado. Este consentimiento social influye en el proceso de socialización de los chicos y jóvenes con sus compañeras. Las adolescentes asimilan desde muy pequeñas que la prostitución es un posible nicho laboral para ellas (cuántas veces habremos oído lo de ‘si te van muy mal las cosas, siempre puedes meterte a puta’). Y sus compañeros también aprenden que ellas pueden ser compradas para satisfacer sus deseos sexuales.

Sin una educación sexual de base que enseñe a los niños y las niñas que deben relacionarse de igual a igual en todos los aspectos de la vida, será imposible tener adultos responsables y respetuosos con el prójimo. El sexo será aprendido como un elemento de dominación en el que uno de los dos puede ejercer violencia sobre el otro. Y en un mundo en el que el feminismo, por suerte, está abriendo los ojos a un porcentaje importante de la sociedad, no será posible practicar este sometimiento si no es a través de un sistema de compraventa y de explotación de personas.

El cómic tiene una clara intención didáctica. A pesar de abordar temas que pueden parecer obvios, viendo cómo sigue la situación no lo parecen tanto. Este cómic se ha llevado a cabo gracias a la colaboración de ‘Médicos del mundo’.

Título: Esclavas.
Autores: Guión de Alicia Palmer y dibujo de Bosco Rey-Stolle.
Editorial: Edicions del Ponent
ISBN: 9788415944164
Número de páginas: 124.

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